El 28 de marzo, en Kenda Casual Bar, Barranco, Melissa Rodriguez y Melanie Tello activaron algo más que un evento. Con Vino o Café apareció como una extensión natural de Doblemente Mel, pero también como una toma de posición: menos discurso aspiracional, más estructura real detrás de cada vínculo que se construye.



Una comunidad que no se fuerza
La premisa es clara desde el inicio, aunque no se repita en voz alta. No hay networking armado ni dinámicas que obliguen a encajar. Lo que ocurre responde a otra lógica. Mujeres que llegan solas y encuentran afinidad sin tener que explicarse demasiado. La conversación aparece porque tiene espacio para hacerlo, no porque alguien la empuje.
En ese contexto, el encuentro deja de ser un evento social para convertirse en algo más útil. Un lugar donde las ideas circulan con naturalidad y donde la conexión no se mide en contactos, sino en continuidad. Lo que queda no es el momento, es la posibilidad de volver.
Estructura antes que narrativa
Detrás de Con Vino o Café hay una lectura menos romántica de lo que significa emprender. Melissa y Melanie lo plantean sin rodeos: la intuición necesita dirección. La energía, sin estructura, no sostiene nada. Esa idea atraviesa todo, incluso cuando no se menciona directamente.
Por eso el espacio no se llena de promesas. Se construye con intención. Desde el tipo de invitadas hasta la escala del encuentro, todo responde a una decisión. No se trata de crecer rápido, sino de crecer con sentido. Y eso, en un entorno saturado de fórmulas repetidas, marca distancia.




Lo que suma sin interrumpir
El evento no se apoya en grandes despliegues. Funciona desde lo preciso. Marcas que entienden el contexto, que no buscan protagonismo inmediato, sino formar parte de una conversación más amplia. En esa línea se suman propuestas como CKF, junto con una curaduría de aliados que entienden que estar presentes no es lo mismo que intervenir.
La música también acompaña desde ese lugar. La presencia de Dj Bruno Alexander no rompe la dinámica, la sostiene. Ajusta el ritmo sin desplazar lo que realmente importa. Todo convive sin competir.
Cuando el formato deja de importar
Hay algo que se vuelve evidente hacia el final, aunque no se diga de forma explícita. El formato es solo un medio. Lo relevante es lo que se activa dentro. Con Vino o Café no intenta reinventar el encuentro social. Lo ajusta. Lo ordena. Lo vuelve más honesto.




Y en ese gesto, casi silencioso, aparece su valor real. No en lo que muestra, sino en lo que permite que pase después. Porque algunas experiencias no buscan impresionar. Buscan quedarse.
Escribe: Nataly Vásquez