Viñas de Oro: El pisco peruano que decidió competir en la liga del ultra lujo

POR NATALY

Viñas de Oro ya no está pensando únicamente en cómo vender más pisco. La pregunta que hoy mueve a la marca es otra: qué puede llegar a ser el pisco peruano cuando deja de competir...

Viñas de Oro ya no está pensando únicamente en cómo vender más pisco. La pregunta que hoy mueve a la marca es otra: qué puede llegar a ser el pisco peruano cuando deja de competir por precio y empieza a disputar un lugar en la conversación global de los destilados de alta gama. Con el lanzamiento de Blue, su nueva propuesta de ultra lujo, la marca que en 2006 se convirtió en la primera peruana en ganar una medalla de oro en Bruselas abre un nuevo capítulo de una historia que ya suma más de 100 reconocimientos internacionales y que, en los últimos tres años, ha duplicado su utilidad bruta.

El verdadero lujo empieza cuando el precio deja de ser la conversación

Durante años, el pisco ha convivido con una paradoja difícil de ignorar. Es uno de los grandes símbolos de la identidad peruana, pero su categoría enfrenta una desaceleración y una competencia cada vez más marcada por el precio. Para Renato Chirinos, gerente general de Viñas de Oro, seguir ese camino no era una opción. La respuesta de la marca fue tomar distancia de esa disputa y construir una propuesta capaz de sostener su valor desde otro lugar: la calidad, la innovación y una lectura más precisa de las nuevas ocasiones de consumo.

“Decidimos alejarnos de la guerra de precios que domina la categoría y mantenernos consistentes con nuestro compromiso con la calidad”, explica Renato. La estrategia ya había comenzado a tomar forma con el desarrollo de líneas como Silver y Gold, además de una expansión selectiva hacia canales y momentos de consumo de mayor valor. Blue representa el siguiente paso de esa evolución, pero también una declaración más ambiciosa sobre el lugar que el pisco puede ocupar.

La operación parece haber encontrado respuesta. Viñas de Oro cerró 2025 con el nivel de ventas más alto de su historia en el mercado nacional y duplicó el valor generado por su operación en los últimos tres años. En un contexto en el que muchas marcas intentan crecer bajando el precio de entrada, la compañía eligió hacer lo contrario: elevar la conversación.

Una botella puede contener una nueva idea de categoría

El lanzamiento de Blue parte de una premisa sencilla, aunque poco habitual en el mercado del pisco: la diferencia no puede estar únicamente en el diseño de la botella o en la manera de contar la historia. Tiene que sentirse en el propio destilado. Por eso, la nueva edición ha sido elaborada a partir de 25 kilos de uva y cuenta con 30 meses de reposo, una dimensión de tiempo y materia que busca llevar la experiencia hacia una profundidad distinta.

Renato explica que Blue fue concebido para alejarse de la percepción de un pisco ligero y fugaz. Su propuesta apunta a una mayor presencia, con cuerpo, estructura y una persistencia delicada en boca que puede extenderse durante varios minutos. En términos de elaboración, la edición utiliza cuatro veces más kilos de uva y seis veces más reposo que el promedio del mercado, una diferencia que no pretende funcionar como un dato aislado, sino como parte de una forma distinta de entender el producto.

Ese cambio también revela algo más importante. El ultra lujo no consiste únicamente en hacer algo más exclusivo, sino en darle al consumidor una razón para percibir esa diferencia. En Blue, esa razón se construye desde el tiempo, la concentración y una producción limitada que busca que el pisco pueda ser leído con los mismos códigos de atención que otros grandes destilados internacionales.

El desafío no es conquistar al conocedor, sino volver a despertar la curiosidad

La apuesta llega, además, en un momento en que el pisco necesita volver a encontrar nuevas formas de relacionarse con el consumidor actual. Según Renato, la categoría se ha ido alejando progresivamente de las nuevas tendencias de consumo y de las expectativas de quienes ya no buscan únicamente una bebida, sino una experiencia con mayor valor, significado y sofisticación.

La respuesta de Viñas de Oro no parece estar en explicar más el pisco, sino en ampliar la manera en que puede ser vivido. La marca prepara una plataforma inmersiva y sensorial que será anunciada próximamente y que busca acercar esa sofisticación a nuevas audiencias. El proyecto forma parte de una visión más amplia: convertir el pisco en una experiencia capaz de competir en el terreno global sin dejar de ser reconociblemente peruana.

En ese punto, Blue deja de ser solamente una nueva línea. Es la consecuencia de una estrategia que la marca viene construyendo desde hace varios años y que encontró en la premiumización una manera de crecer sin diluir aquello que la hizo reconocible. La primera medalla de oro en Bruselas fue, en su momento, una validación internacional. Hoy, el desafío es más complejo: conseguir que el pisco peruano deje de ser reconocido únicamente por su origen y empiece a ser elegido también por su nivel.

La siguiente frontera del pisco no está necesariamente fuera del Perú

Viñas de Oro ha entendido que competir con los grandes destilados del mundo no significa imitarlos. La oportunidad está, precisamente, en construir una categoría propia y darle al pisco la misma consideración que el consumidor ya concede a otras bebidas de alta gama. Para eso se necesita producto, pero también una mirada capaz de entender que el lujo contemporáneo tiene menos que ver con la ostentación que con la profundidad de una experiencia.

Blue llega con esa intención. No como una respuesta a la desaceleración de la categoría, sino como una manera de preguntarse qué ocurre cuando una marca peruana decide que su siguiente crecimiento no tiene que venir de llegar a más personas, sino de hacer que más personas entiendan por qué vale la pena detenerse en lo que ya existe.

Porque el futuro del pisco no necesariamente depende de que el mundo descubra que el Perú produce un gran destilado. Tal vez el verdadero cambio ocurra cuando deje de necesitar esa explicación y pueda sentarse, sin pedir permiso, en la misma mesa que los grandes.

NOTICIAS RELACIONADAS

FIRA Wellness: La experiencia boutique que redefine el pilates en Ciudad de México

Para Carolina Arteaga, fundadora de FIRA Wellness Club, el pilates nunca fue únicamente una práctica física. Su visión parte de...

Healthy Media: Elevando la conversación sobre salud en el mundo digital

Antes de que un paciente llegue a una consulta, muchas veces ya ha buscado respuestas, revisado perfiles y formado una...

Gran Meliá: El eclipse que convierte el Mediterráneo en un destino privado

El próximo 12 de agosto, cuando el sol, la luna y la Tierra se alineen sobre el Mediterráneo y la...