Giordano Marco Sarti Caselli creció en una casa donde el arte no era un territorio separado de la vida cotidiana. Sus abuelos eran escultores y, desde niño, aprendió a entender las formas, los colores y los silencios como parte de una misma manera de comunicar. Años después, cuando encontró en el marketing y la comunicación su espacio profesional, descubrió que no estaba cambiando de lenguaje, sino llevando aquella sensibilidad a otro terreno. Esa conexión sigue definiendo su trabajo y hoy marca también el inicio de una nueva etapa.

Una sensibilidad que llegó antes que el marketing
Para Giordano, la relación con el marketing no comenzó únicamente desde la estrategia comercial. Llegó después de una formación personal en la que el arte ya había establecido una manera de mirar. Haber crecido rodeado de escultores le enseñó que una forma puede decir algo antes de que aparezca una explicación y que una elección aparentemente pequeña puede modificar por completo la manera en que una idea es recibida.
Cuando comenzó a trabajar en comunicación, esa sensibilidad encontró una aplicación concreta. Giordano empezó a distinguir entre una campaña que simplemente cumple con su función y otra que consigue establecer una conexión real con quien la recibe. La diferencia, según su experiencia, no siempre está en la técnica ni en la cantidad de recursos disponibles, sino en la capacidad de construir una identidad reconocible.
Esa búsqueda terminó llevando la estética al centro de su propuesta. No como un recurso superficial, sino como parte de la manera en que una marca decide presentarse y relacionarse con su audiencia. Para Giordano, la imagen no puede separarse de lo que una empresa quiere decir, porque cuando ambas cosas no coinciden, la identidad termina perdiendo fuerza.
El valor de quedarse un poco más
En un entorno digital construido alrededor de la velocidad, Giordano ha decidido trabajar desde otro lugar. En vez de tomar las tendencias como punto de partida, prefiere volver a aquello que considera más difícil de reemplazar: una historia bien contada, una imagen con intención y una composición capaz de sostener la atención más allá del primer vistazo.
Su afinidad con lo vintage y atemporal nace precisamente de ahí. No lo entiende como un estilo que pueda reducirse a un filtro o a una referencia visual determinada, sino como una posición frente a la inmediatez. Mientras buena parte del contenido digital está diseñado para desaparecer apenas aparece el siguiente estímulo, él busca construir piezas que puedan permanecer un poco más en la memoria.
Esa decisión también implica asumir que una narrativa necesita tiempo. Cada imagen, espacio y elemento de una campaña debe tener una razón para estar allí. Giordano trabaja con la idea de que una marca no debería producir contenido simplemente porque el calendario lo exige, sino construir un universo reconocible que pueda sostenerse incluso cuando las tendencias hayan cambiado.


Lima no tiene que parecerse a nadie
Su experiencia trabajando con marcas y proyectos en Los Ángeles, Londres, Nueva York, Madrid y distintos mercados de Latinoamérica le permitió observar una contradicción frecuente cuando una marca local busca internacionalizarse. En el intento por ingresar a otros mercados, muchas terminan dejando de lado aquello que originalmente las hacía interesantes.
Giordano ha encontrado la respuesta en sentido contrario. La posibilidad de conectar con una audiencia global no necesariamente pasa por parecer internacional, sino por tener una voz propia lo suficientemente clara como para trascender el lugar donde nació. En un mercado saturado de referencias similares, lo genuino adquiere un valor que no puede fabricarse desde una plantilla.
Esa idea también parte de una observación que ha hecho a lo largo de su trayectoria: incluso compañías grandes, exitosas y con recursos importantes pueden entrar en crisis cuando dejan de reconocer quiénes son, qué quieren comunicar y cuál es su posición. Una identidad débil no siempre se percibe de inmediato, pero termina afectando la relación entre una marca y las personas que la siguen.
Para Giordano, la autenticidad de una marca no es un recurso narrativo que se activa cuando conviene. Es una decisión estratégica que debería atravesar la comunicación, la imagen y la manera en que una empresa se presenta ante el mundo. Y, precisamente por eso, puede convertirse también en una ventaja cuando llega el momento de crecer.
Una nueva firma para una nueva etapa
Después de varios años vinculados a proyectos editoriales y de comunicación, Giordano atraviesa ahora una transición deliberada. El siguiente capítulo toma forma en Sarti Consulting, un espacio desde el que busca reunir dos dimensiones que han acompañado su trayectoria: el conocimiento adquirido trabajando en marketing internacional y la sensibilidad artística que forma parte de su historia personal.
La nueva firma nace con una premisa clara: trabajar con marcas y personas que quieran comunicar con propósito sin perder su esencia y, al mismo tiempo, manteniendo una mirada orientada a resultados concretos. No se trata de elegir entre creatividad y estrategia, sino de entender que ambas pueden construir una propuesta más sólida cuando trabajan juntas.
La etapa que comienza tampoco supone dejar Lima atrás. Para Giordano, la ciudad puede ser un punto de partida perfectamente válido para pensar en mercados internacionales, desarrollar ideas con alcance global y colaborar con personas que están en otros lugares. Su aspiración no está condicionada por una geografía específica, sino por la posibilidad de construir desde donde esté y llevar esa mirada mucho más lejos.
En su recorrido hay una constante que resulta más interesante que cualquier tendencia: Giordano no ha separado la sensibilidad de la estrategia. El arte que conoció desde niño terminó dialogando con el marketing que eligió como profesión, y ambos encontraron un punto de encuentro en la forma de construir identidades que tengan algo que decir.


Quizás esa sea la razón por la que su siguiente etapa no se siente como un cambio de dirección, sino como una consecuencia. Después de años observando cómo las marcas cuentan quiénes son, Giordano parece estar más interesado que nunca en una pregunta esencial: qué queda cuando una marca deja de intentar parecerse a lo que funciona y empieza, finalmente, a reconocerse a sí misma.
Escribe: Nataly Vásquez



