Mindlab: La comunidad femenina que conquista nuevos escenarios

POR NATALY

La llegada de Mindlab a Miami marca un nuevo capítulo para el proyecto fundado por Usma Syed y Angela Kubota, que después de consolidar una comunidad en Perú decidió llevar su propuesta a otro escenario....

La llegada de Mindlab a Miami marca un nuevo capítulo para el proyecto fundado por Usma Syed y Angela Kubota, que después de consolidar una comunidad en Perú decidió llevar su propuesta a otro escenario. Cerca de 50 mujeres participaron en este primer encuentro, concebido alrededor del bienestar, el autocuidado y las conexiones personales, en una jornada que combinó Pilates, skincare, masajes y networking. Más allá de las actividades, la experiencia puso sobre la mesa una idea que atraviesa buena parte de las nuevas formas de encuentro femenino: el crecimiento personal también puede encontrar impulso en las personas que elegimos tener cerca.

Una idea que encuentra su propio espacio

Mindlab nació con una intención que iba más allá de organizar actividades vinculadas al bienestar. Usma Syed y Angela Kubota identificaron una oportunidad en reunir a mujeres que, además de interesarse por el cuidado personal y el desarrollo individual, buscaban compartir inquietudes, conocer nuevas personas y encontrar afinidades fuera de sus círculos habituales. Así comenzó a tomar forma una comunidad en la que el bienestar no se entiende como una práctica aislada, sino como parte de una experiencia más amplia.

Con el tiempo, esa propuesta fue incorporando una dimensión que hoy resulta central para el proyecto: la posibilidad de conectar mujeres con diferentes intereses, trayectorias y objetivos. El encuentro dejó de girar únicamente alrededor de una actividad para convertirse en un espacio donde también podían surgir conversaciones, amistades e incluso nuevas oportunidades profesionales. Esa combinación es la que Mindlab decidió llevar consigo en su primera experiencia internacional.

Miami como punto de encuentro

El debut en Miami reunió distintos momentos bajo una misma propuesta. La jornada comenzó con una sesión de Pilates que tuvo un elemento inesperado: pequeños cachorros Pomsky acompañaron la actividad, incorporando un componente lúdico a una práctica habitualmente asociada con la concentración y el movimiento consciente. La iniciativa permitió que el ejercicio se desarrollara desde una perspectiva más distendida, sin perder de vista el propósito de dedicar tiempo al propio bienestar.

La experiencia continuó con espacios dedicados al skincare, los masajes y la relajación, ampliando la idea de autocuidado más allá de la actividad física. La propuesta tenía una lógica particular: ofrecer distintas formas de atenderse a una misma, entendiendo que el bienestar también involucra descanso, cuidado de la piel y momentos de pausa. Cada actividad formaba parte de una experiencia integral en la que el tiempo personal adquiría un lugar propio.

Lo que sucede cuando las mujeres se encuentran

Sin embargo, la dimensión más significativa del encuentro estuvo en las relaciones que comenzaron a construirse entre las asistentes. El networking ocupó un lugar importante dentro de la jornada, con mujeres que llegaron desde diferentes experiencias y tuvieron la oportunidad de conversar sobre sus proyectos, intercambiar ideas y descubrir intereses compartidos. La propuesta no se limitaba a facilitar contactos, sino que buscaba generar las condiciones para que esas primeras conversaciones pudieran convertirse en vínculos.

Para Usma y Angela, reunir aproximadamente a 50 mujeres en esta primera edición representó una respuesta importante a la intención con la que habían creado Mindlab. La acogida confirmó que su propuesta podía conectar con una comunidad distinta a la que habían desarrollado en Perú, conservando los elementos que le dan sentido al proyecto: el bienestar, la apertura a nuevas experiencias y la posibilidad de crecer acompañada.

«Nos sentimos muy felices y agradecidas por la acogida que tuvimos en nuestro primer evento en Miami. Reunir a aproximadamente 50 mujeres que llegaron con ganas de compartir, conocer nuevas personas y vivir una experiencia diferente fue muy especial para nosotras. Queríamos que cada una se fuera no solamente con una linda experiencia, sino también con nuevas amistades, conexiones y ganas de seguir formando parte de esta comunidad», comparten sus fundadoras.

Una comunidad que no termina en un evento

La expansión hacia Miami abre una nueva etapa para Mindlab, que proyecta desarrollar experiencias en otras ciudades y seguir reuniendo a mujeres de distintas industrias. El desafío está en mantener una identidad reconocible mientras la comunidad crece y encuentra nuevas formas de relacionarse. Para sus fundadoras, la intención es que el proyecto trascienda los encuentros presenciales y pueda convertirse en una red donde las participantes encuentren espacios para compartir sus ideas, acompañar sus procesos y descubrir posibilidades que quizás no habrían encontrado por separado.

Esta visión también responde a una manera distinta de entender el emprendimiento femenino, en la que las relaciones personales y profesionales no tienen por qué desarrollarse en espacios independientes. El bienestar puede ser el punto de partida de una conversación, así como una conexión espontánea puede abrir caminos hacia nuevas colaboraciones. Mindlab reúne ambas dimensiones sin establecer una frontera rígida entre ellas.

Lo interesante de una comunidad no está únicamente en la cantidad de personas que consigue reunir, sino en aquello que permanece cuando cada encuentro termina. En Miami, Mindlab dio un primer paso fuera de Perú y encontró mujeres dispuestas a formar parte de una experiencia compartida. Quizás esa sea la idea que mejor explica su crecimiento: entender que el desarrollo individual no pierde importancia cuando se comparte, sino que puede adquirir nuevas posibilidades cuando encuentra compañía. Porque hay proyectos que se expanden hacia otras ciudades y, en ese recorrido, consiguen algo más importante: hacer que personas que todavía no se conocen encuentren razones para volver a reunirse.

Escribe: Nataly Vásquez

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