En la coctelería contemporánea, el hielo ha dejado de ocupar un lugar secundario para convertirse en parte esencial de la experiencia. En Carnaval Bar, esta idea encuentra una nueva expresión con Ice Experience Edition, una carta especial de cuatro cócteles que pone en primer plano el trabajo detrás de cada preparación y la relación entre técnica, ingredientes y destilados. La propuesta, disponible hasta el 6 de noviembre, encuentra su punto de partida en un espacio que permite entender por qué, en una barra de esta naturaleza, cada detalle tiene algo que aportar.

Una nueva forma de entender el hielo
Dentro de Carnaval Bar existe un espacio dedicado exclusivamente a la elaboración de hielo. El Ice Room reúne cerca de 30 variedades, desde piezas cristalinas hasta figuras talladas a mano, y cuenta con equipamiento especializado que permite trabajar formas y dimensiones con precisión. Entre sus máquinas destaca un equipo japonés capaz de producir 26 esferas perfectas por hora, una muestra de hasta qué punto este elemento puede formar parte del desarrollo de un cóctel y no limitarse a cumplir una función práctica.
Bajo la dirección de Jean Carlo Cárdenas, Head de Bar global de MCK Hospitality, este espacio articula el trabajo técnico que acompaña la propuesta. La participación de Jesús Espinoza, ice chef de Carnaval Bar, también pone en perspectiva un oficio que suele permanecer detrás de la barra, aunque tiene una influencia directa en el resultado de cada preparación. Que el Ice Room esté a la vista de los clientes permite acercarse a una dimensión de la coctelería que habitualmente pasa inadvertida.


Cuatro combinaciones, distintas direcciones
La nueva carta reúne cuatro cócteles que toman caminos diferentes a partir de sus ingredientes. Festival de Luciérnagas combina gin Tanqueray, uva, manzana clarificada, albahaca y cava aria, mientras que Polynesian Way trabaja con pisco Barsol, soda de tomate, aloe de guayaba y vermouth Avelino rosado. Dos propuestas que parten de destilados distintos y encuentran en la combinación de frutas y otros componentes una manera de ampliar sus posibilidades.
Ritual del Monje incorpora Flor de Caña de 12 años, vermouth dry en pera, Cynar, espuma de cacao y té lapsang, mientras que Frozen Garibaldi reúne gin Tanqueray, Campari, limón cidra, naranjilla y sirope de cacao. La selección evita limitarse a una sola línea de sabor y plantea cuatro interpretaciones dentro de una misma carta, en la que los ingredientes cumplen un papel importante, pero también lo hace la manera de integrarlos.

Lima en el mapa de la coctelería
El lanzamiento coincide con la próxima edición de The World’s 50 Best Restaurants, que tendrá a Lima como sede y convocará a representantes destacados de la gastronomía internacional. La ciudad vuelve así a ocupar un lugar central en la conversación gastronómica global, una oportunidad para que sus distintos espacios muestren las propuestas que vienen desarrollando más allá de la cocina.
En ese contexto, Carnaval Bar incorpora una edición especial que dialoga con una escena cada vez más interesada en explorar los límites de la hospitalidad y la coctelería. Como parte de MCK Hospitality, holding peruano detrás de conceptos como Osaka, Barrio, NT Taco, Dondoh y Kuuru, el bar forma parte de un grupo que ha llevado distintas expresiones de la gastronomía peruana a mercados internacionales.
La evolución de la coctelería también pasa por reconocer aquello que durante mucho tiempo se consideró un complemento. En Ice Experience Edition, el hielo adquiere protagonismo desde su elaboración hasta su participación en cada bebida, recordando que una experiencia bien construida no depende únicamente de lo que llega a la copa, sino también de todo el trabajo que existe antes de servirla.
Escribe: Nataly Vásquez



