Tommy Hilfiger reapertura en Salaverry para una nueva escena preppy en Lima

POR NATALY

Hay noches en las que una ciudad parece ajustar su propia sintonía. En Lima, esa frecuencia cambió en Real Plaza Salaverry, cuando Tommy Hilfiger volvió a encender su vitrina bajo una nueva piel. La reapertura...

Hay noches en las que una ciudad parece ajustar su propia sintonía. En Lima, esa frecuencia cambió en Real Plaza Salaverry, cuando Tommy Hilfiger volvió a encender su vitrina bajo una nueva piel. La reapertura de la tienda no fue solo un gesto comercial, sino una escena coreografiada: talentos locales, acentos distintos y un mismo código de estilo preppy celebrando el inicio oficioso de la temporada festiva. Afuera, la avenida seguía su curso; adentro, el tiempo parecía plegarse en una paleta de azul, rojo y blanco.

Un living americano en el corazón de Lima

El nuevo espacio de Tommy Hilfiger en Real Plaza Salaverry se despliega en 368 metros cuadrados que se sienten menos como una tienda y más como un living contemporáneo. La herencia americana de la marca se traduce en líneas limpias, una estética luminosa y aireada, superficies que invitan a quedarse. El diseño parece pensado para la circulación lenta: caminar, mirar, probar, registrar. No hay excesos visuales. Hay aire, proporciones contenidas y un equilibrio entre tradición y modernidad que dialoga con un consumidor limeño cada vez más exigente, habituado a transitar entre códigos globales y referencias locales.

Es en esa atmósfera donde la campaña “Hilfiger Holiday” cobra vida. La tienda se convierte en escenario: displays que sugieren rituales de fin de año, detalles que remiten a viajes, intersecciones familiares, celebraciones privadas. Nada grita; todo susurra. Cada rack, cada mesa, parece curado para contar una historia mínima sobre cómo vestir la transición entre el cierre de un año y la promesa de la Primavera 2025.

Una comunidad que se viste de relato

La reapertura convocó a una lista precisa de nombres que hoy configuran el mapa de la conversación digital y de estilo en Lima. Alessia Rovegno, Natalia Merino, Tati Calmel del Solar, Mafer Neyra, Ernesto Cabieses, Carolina Braedt, Stephan Braedt y Arianna Rovegno caminaron la tienda como quien recorre un set apenas contenido: miradas, cámaras en mano, tejidos que caen, dobladillos medidos, contrastes preppy puntuados por la música de DJ Renzo Cipolla. No se trataba solo de lucir la colección, sino de habitarla.

Cada uno, desde su lenguaje propio, encarnó una lectura distinta del universo Hilfiger. El preppy clásico se desmarcó de la nostalgia para volverse herramienta contemporánea: blazers que funcionan tanto para un almuerzo de trabajo como para una cena improvisada, prendas que dialogan con jeans de manual y acentos más relajados. Lima, ciudad de capas y superposiciones, encontraba en estos looks una forma de orden silencioso: estructuras claras, guiños deportivos, una elegancia sin rigidez.

Hilfiger Holiday: el ritual del detalle

Más allá de los invitados, hubo un gesto que definió la noche: la estación de regalos donde los asistentes personalizaron gorras con parches. No era un simple souvenir; era la invitación a inscribir una historia propia dentro de un imaginario global. Elegir un parche, combinarlo, decidir dónde colocarlo, se convertía en un pequeño ejercicio de edición personal, una forma de decir “yo” dentro del lenguaje Hilfiger.

Esas gorras intervenidas, que podrían haberse quedado en la lógica del objeto promocional, funcionaron como símbolos de pertenencia: piezas únicas, nacidas de un sistema modular que abre el juego al usuario. En tiempos donde la moda conversa con la idea de comunidad más que con la aspiración distante, este tipo de activaciones reafirman la vocación de la marca por construir experiencias y no solo perchas llenas.

Mientras tanto, la colección TOMMY HILFIGER Primavera 2025, disponible en pe.tommy.com y en tiendas seleccionadas alrededor del mundo, se posiciona como una continuidad natural de lo que se vivió esa noche. Colores frescos, cortes precisos, una lectura contemporánea del estilo americano que se adapta con facilidad al clima cambiante y al ritmo urbano limeño. El retail físico y el universo digital se espejan: lo que se descubrió entre vitrinas y espejos puede seguir explorándose online, sin pérdida de narrativa.

La reapertura de Tommy Hilfiger en Real Plaza Salaverry no fue un simple regreso, sino una declaración silenciosa sobre hacia dónde puede moverse la moda en la ciudad: menos estridencia, más cuidado; menos consumo compulsivo, más criterio. Una tienda como espacio para ensayar quién se quiere ser frente al espejo, en una Lima que empieza a comprender que el estilo no es solo lo que se lleva puesto, sino la manera en que se habita el mundo.

Escribe: Nataly Vásquez

NOTICIAS RELACIONADAS

La Camelia: Elegancia discreta en cada detalle

La Camelia nació en 2023 como un proyecto familiar impulsado por Rodrigo Madico y Melissa Calmet, a partir de una...

AÇAI LAB: Una manera de entender el bienestar

El aroma de fruta fresca se mezcla con la luz que entra por los ventanales minimalistas. En AÇAI LAB, cada...

Zara Alanya: el concepto ‘A Mini’ llega al Centro Histórico

El Centro Histórico de Lima suma un nuevo punto de encuentro para la escena gastronómica y cultural de la ciudad....