Mariana Vértiz: Cuando el contenido impulsa una visión empresarial

POR NATALY

Mariana Vertiz ha aprendido que cuando una voz empieza a tener alcance público, también exige un trabajo interno constante. Lo que antes era una narrativa privada hoy convive con la responsabilidad de comunicar para otros....

Mariana Vertiz ha aprendido que cuando una voz empieza a tener alcance público, también exige un trabajo interno constante. Lo que antes era una narrativa privada hoy convive con la responsabilidad de comunicar para otros. Entre la creación de contenido personal y la construcción de V Studio, su recorrido no ha estado guiado por la urgencia del algoritmo, sino por una búsqueda clara de coherencia entre lo que muestra, lo que construye y la forma en que elige estar en el mundo.

Narrarse sin construir un personaje

Antes de tener visibilidad, su manera de narrarse era intuitiva y no necesitaba ser explicada. Con el tiempo, entendió que comunicar no solo implica contar lo que se hace, sino también asumir que esa voz puede influir en otros. Esa conciencia la llevó a mirarse con más honestidad y responsabilidad.

Hoy, Vertiz no busca sostener una versión aspiracional de sí misma. Prefiere una identidad coherente, incluso cuando eso implica mostrar procesos, dudas y límites. La exposición no la empujó hacia afuera, sino hacia una revisión más profunda de sus motivaciones y contradicciones. Su narrativa dejó de buscar aprobación y empezó a buscar raíz.

Cuando la voz se convierte en estructura

La creación de V Studio marcó un punto de inflexión. Su voz personal dejó de ser solo propia y comenzó a sostener equipos, experiencias y expectativas. Ahí apareció una tensión inevitable. La sensibilidad individual ya no podía ser el único motor. La marca tenía que funcionar más allá de ella.

La decisión fue preservar la intención y profesionalizar la estructura. Cuidar el trato, la experiencia y la mirada estética, pero sin improvisar procesos. Su voz personal sigue siendo íntima y cambiante. La marca, en cambio, necesitaba consistencia y claridad. Para Vertiz, una marca sana no replica a su fundadora, sino que encarna sus valores.

Elegir el ritmo en un entorno acelerado

En un ecosistema digital dominado por la velocidad, Vertiz toma decisiones conscientes que no siempre se ven, pero que sostienen su trabajo. Publica menos de lo que podría y se permite espacios sin cámara, sin producción y sin narrativa constante. Para ella, si no hay vida fuera del contenido, el mensaje pierde profundidad.

También cuida desde dónde comunica. No trabaja desde la urgencia ni desde la necesidad de mantenerse visible, sino desde procesos reales y proyectos en construcción. Esa elección define tanto su estética como su ética. Prefiere avanzar más lento antes que ceder a discursos que no practica.

Pensar el legado más allá del contenido

Cuando habla del futuro, Vertiz no se centra en plataformas ni formatos. Le interesa construir impacto más que visibilidad. Espacios, marcas y mensajes que ayuden especialmente a las mujeres a sentirse más cómodas en su cuerpo, en su imagen y en sus decisiones.

Los proyectos que prepara para 2026 siguen esa dirección. Expandir V Studio como experiencia, desarrollar marcas que integren belleza y bienestar, y consolidar una comunicación más formativa y menos enfocada en la performance. Su objetivo es claro. Crear un ecosistema donde verse bien no esté separado de estar bien y donde crear sea una práctica honesta, no una pose.

Escribe: Nataly Vásquez

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