Madrid suele vestirse de prisa. De agendas llenas, de moda en tránsito, de nombres que llegan y se van. Pero durante dos días de enero, en un espacio privado de la ciudad, algo distinto ocurrió: el tiempo se desaceleró y el Caribe encontró una forma íntima de hablarle a Europa. Alma Isleña – Trunk Show no fue solo una presentación de moda, sino una pausa sensorial donde la identidad dominicana se expresó con voz propia, sin traducciones forzadas.

Desde el primer encuentro, la atmósfera propuso otra cadencia. Texturas, siluetas y gestos narraban una historia que no necesitaba explicarse del todo. Había origen, había memoria, había una elegancia que no buscaba aprobación, sino conexión.
Cuando la moda se convierte en territorio emocional
Bahía Ready to Wear —firma creada por Rachel Puig y María Elisa Castellanos— y la marca Félix Matos, liderada por Kimberly Félix, llegaron a Madrid con algo más que colecciones cuidadosamente confeccionadas. Trajeron consigo una manera de entender el diseño como herencia viva. Cada pieza hablaba de lo local sin caer en el folclorismo; de lo contemporáneo sin perder raíz.
Alma Isleña fue concebido como una experiencia emocional y honesta, donde la artesanía dominicana dialogó con una estética global. Prendas hechas localmente, procesos conscientes, decisiones formales que revelaban una intención clara: demostrar que la moda caribeña puede ser sofisticada, reflexiva y profundamente actual.





Madrid como punto de encuentro, no como destino
La elección de Madrid no fue casual. Ciudad puente, ciudad mestiza, ciudad abierta al cruce de culturas. Allí, Alexandra Gil Peña, anfitriona y organizadora del evento, aportó una visión estratégica y sensible. Dominicana residente en España desde hace más de seis años, su rol fue clave para traducir —sin diluir— el espíritu del proyecto.
Más que organizar un trunk show, Alexandra ayudó a construir un contexto: uno donde diseñadores, invitados y espectadores pudieran encontrarse desde la curiosidad y el respeto. El resultado fue una experiencia íntima que reunió a dominicanos en Madrid, figuras del mundo creativo y una audiencia multicultural que entiende la moda como lenguaje cultural.








Diseñar desde el origen, proyectar hacia el mundo
Este primer trunk show internacional marcó un gesto claro: la moda dominicana no busca permiso para ocupar escenarios globales. Bahía Ready to Wear y Félix Matos reafirmaron su compromiso con una proyección internacional basada en el sentido, no en la urgencia; en la identidad, no en la copia.
El impacto fue tanto presencial como digital, pero lo verdaderamente significativo ocurrió en otro plano: en la conversación silenciosa entre quien observa una prenda y reconoce que allí hay historia, intención y futuro.






Al final, Alma Isleña no se sintió como un evento que termina, sino como una primera palabra. Una declaración serena pero firme de que el diseño hecho en República Dominicana tiene algo valioso que decir —y que Europa, al menos por un instante, supo escuchar.
Escribe y fotos: Sam Samalvides