Hay consultas que empiezan mucho antes del primer examen. La Dra. Lizbeth Rojas lo entiende desde hace años y ha convertido esa certeza en el centro de su práctica médica. Su propuesta de una salud femenina sin tabúes no busca únicamente resolver diagnósticos, sino transformar la manera en que las mujeres se relacionan con su cuerpo, interpretan sus síntomas y asumen la prevención ginecológica como una decisión cotidiana y consciente.

Donde el silencio deja de tener lugar
Durante mucho tiempo, el dolor fue presentado como una condición inevitable de ser mujer. Se aprendió a convivir con menstruaciones incapacitantes, molestias persistentes o cambios que rara vez encontraban espacio en una conversación abierta. Esa normalización no solo retrasó diagnósticos, también instaló la idea de que soportar era parte de la experiencia femenina.
La Dra. Rojas observa que esa realidad empieza a cambiar. Cada vez llegan más pacientes con preguntas, con información y con el deseo de comprender qué ocurre en su organismo antes de aceptar respuestas automáticas. Ese cambio no nace únicamente del acceso al conocimiento, sino de una necesidad cada vez más evidente de participar activamente en las decisiones sobre la propia salud femenina.
Las preguntas que también previenen
La consulta ginecológica suele asociarse con la enfermedad, pero la experiencia demuestra que las conversaciones más importantes aparecen mucho antes de un diagnóstico. Para la Dra. Rojas, escuchar con atención es tan importante como cualquier procedimiento clínico, porque muchas veces la paciente ya ha identificado que algo cambió, aunque todavía no encuentre la manera de explicarlo.
El dolor menstrual intenso, las alteraciones del ciclo, el dolor durante las relaciones sexuales, los sangrados anormales o la dificultad para lograr un embarazo son señales que no deberían convertirse en costumbre. Detrás de ellas pueden existir condiciones como la endometriosis u otros trastornos que, detectados a tiempo, amplían las posibilidades de tratamiento y mejoran la calidad de vida. La prevención, en ese contexto, deja de ser un calendario de controles para convertirse en una conversación permanente con el propio cuerpo.


La confianza también se construye en el consultorio
No todas las pacientes llegan únicamente con síntomas. Muchas también cargan experiencias en las que sintieron que sus molestias fueron minimizadas o respondidas con frases que cerraban cualquier posibilidad de profundizar. Recuperar la confianza exige algo más que conocimiento médico.
La Dra. Rojas parte de una idea sencilla, aunque poco frecuente: antes de buscar respuestas clínicas, es necesario comprender la historia de quien tiene enfrente. Qué siente, qué teme, cómo impacta esa situación en su vida y qué espera de la consulta son preguntas que permiten construir una relación donde la información circula con claridad y las decisiones se toman de manera compartida. Esa cercanía convierte la consulta en un espacio de acompañamiento y no únicamente de tratamiento.
Hablar para cuidar
La conversación sobre salud ginecológica ya no pertenece exclusivamente al consultorio. Hoy también ocurre en espacios donde las mujeres intercambian experiencias, cuestionan mitos y buscan información respaldada por evidencia. Ese movimiento ha permitido que temas antes relegados al ámbito privado encuentren un lugar más visible y menos condicionado por la vergüenza.
Para la Dra. Rojas, conocer el propio cuerpo representa una forma de ejercer autonomía. Los controles médicos dejan entonces de percibirse como una obligación que aparece cuando existe un problema y pasan a entenderse como una herramienta para preservar el bienestar a largo plazo. La diferencia parece sutil, pero cambia la manera en que una mujer decide cuidar de sí misma.

Cuando la conversación sustituye al silencio, también cambia la forma en que se entiende la medicina. No porque desaparezcan las enfermedades, sino porque cada vez hay más mujeres que llegan a tiempo, hacen preguntas y participan en las decisiones sobre su propia salud. En ese escenario, la prevención deja de ser una recomendación repetida para convertirse en una práctica que nace del conocimiento, la confianza y la certeza de que ninguna señal importante merece ser ignorada.
Escribe: Nataly Vásquez