El aroma del Malbec se mezclaba con la brisa de Lima, como si los valles argentinos se hubieran trasladado por un instante a los salones del Hotel Intercontinental Real Lima Miraflores. Cada sorbo parecía contener luz, altura y silencio, y los invitados se convirtieron en testigos de un diálogo entre geografía y vinificación, tradición y modernidad, tierra y memoria.

Un recorrido sensorial en dos actos
La velada inició con un open tasting de tres etiquetas en estaciones cuidadosamente montadas: Bemberg La Linterna Chardonnay, La Linterna Finca Las Piedras Pinot Noir y El Esteco Finca Notables Malbec. Canapés delicados acompañaban la experiencia, modulando la intensidad de cada vino como quien prepara el paladar para un relato más amplio. La noche continuó con una cena maridaje de cuatro pasos en el Restaurante Factory, donde el Finca El Tomillo Malbec se encontró con chorizo a la parrilla, y el Chañar Punco Blend con coulants de chocolate, en un diálogo preciso entre materia, sabor y altura. La música de Salma Chávez tejió un hilo invisible que unió cada gesto de la noche.



Bemberg: historia que respira modernidad
Desde Gualtallary, Valle de Uco, Bemberg Estate Wines combina legado familiar con innovación, creando vinos que expresan la pureza de su terroir y la sensibilidad de generaciones. Cada botella es una interpretación de los suelos y climas argentinos, un tributo al linaje Bemberg y a la búsqueda de la elegancia en estado líquido.


El Esteco: carácter y altura que desafían el tiempo
En Cafayate, Valle de Calchaquíes, los viñedos de El Esteco emergen entre 1,700 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. La amplitud térmica extrema y los suelos pobres moldean uvas de personalidad potente. Aquí, la tradición desde 1892 convive con innovación constante, generando vinos que reflejan la geografía, la cultura y la pasión de quienes los cultivan.
El encuentro dejó en la memoria la sensación de un viaje vertical: cada vino, un paisaje; cada etiqueta, una historia; cada sorbo, un territorio. En Bemberg y El Esteco, la excelencia no se impone: se ofrece con discreción, intensidad y silencio, como los valles que inspiran su creación.
Escribe: Nataly Vásquez