La Alcoholeria: Una constelación de escencias primaverales

POR NATALY

La tarde en Pachacámac parecía suspenderse en un umbral luminoso. En La Alcoholería, cerca de 300 invitados se reunieron para el World Wine Expo, un encuentro que prometía celebrar la estación antes de tiempo. Bajo...

La tarde en Pachacámac parecía suspenderse en un umbral luminoso. En La Alcoholería, cerca de 300 invitados se reunieron para el World Wine Expo, un encuentro que prometía celebrar la estación antes de tiempo. Bajo el título “Adelantamos la primavera, cuando todo florece, el vino aparece”, el paisaje se transformó en un jardín líquido: copas que brillaban con reflejos de rubí, ámbar y oro, al ritmo eléctrico de la banda de rock Acceso Total.

Un mapa de mundos en una sola copa

Más de 100 etiquetas de vino dieron forma a un atlas sensorial que cruzó fronteras y acentos. De Francia a Hungría, de Italia a Argentina, de Escocia a Trinidad y Tobago, cada botella se convirtió en pasaporte y relato. Nombres como Sexto Sentido Cabernet Franc, Relax Pinot Noir, Malabestia Tempranillo Crianza, Pío Roble Monastrell o Ampluis Malbec fueron hilos que unieron memorias lejanas con la tierra que los acogía.

No solo fue vino. Entre la sorpresa de un riesling alemán y la densidad de un syrah español, se deslizaron piscos, gin, vodka y ron, recordando que la coctelería contemporánea también florece en diálogo con el espíritu del vino.

El banquete como escenario

El hedonismo de la jornada no se limitó a las copas. La pizzería Taglio desplegó un repertorio de piezas maestras: pepperoni, margherita, amatriciana, hawaiana, cada una servida como un cuadro de autor efímero. A su lado, Vittory Meats ofreció el contrapunto carnal: bife angosto, picañha y chorizos que se fundían con la música y el murmullo de los brindis.

La mesa colectiva, informal y festiva, recordó que la cultura del vino no es solemnidad, sino celebración compartida, un acto en el que la conversación es tan esencial como el bouquet en la copa.

En Pachacámac, aquella tarde fue un preludio. La primavera aún no había llegado, pero el vino la adelantó con su propia alquimia: un instante donde el tiempo se expande, los sabores dialogan y la vida se celebra en plural, entre guitarras eléctricas, copas tintineantes y el rumor de un público que supo que el florecimiento también puede empezar en la boca.

Escribe y fotos: Nasim Mubarak

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