Leodany, fundadora de Nanita Shoes, entendió algo incómodo sobre el mercado del calzado femenino: durante años se obligó a las mujeres a elegir entre diseño y comodidad. Su respuesta no fue un discurso, fue una premisa. En Nanita, la comodidad no es un valor agregado; es un no negociable. Y desde ahí comenzó todo.
El no negociable
En un sector saturado de promesas estéticas, Leodany optó por una estrategia menos ruidosa y más exigente: calidad real. No se trata de vender un par de zapatos. Se trata de que quien los compre vuelva. Dos veces. Tres. Que recomiende sin incentivo porque la experiencia fue consistente.


Ese estándar redefine la conversación sobre plataformas cómodas. No como tendencia pasajera, sino como estructura bien pensada. El diseño importa, sí, pero subordinado a algo más complejo: bienestar prolongado. En una industria donde la primera impresión suele imponerse, Nanita apuesta por la segunda y la tercera.
Plataformas con postura
Hay una declaración implícita en cada colección: en un mundo de zapatos planos, elegir plataformas es una posición. No es solo altura; es intención. Las mujeres que conectan con la marca no buscan exageración, buscan presencia.
El ADN de Nanita Shoes se construye en esa tensión medida entre tendencia y atemporalidad. Siluetas limpias. Tonos suaves. Carácter sin estridencia. Feminidad con estructura. La plataforma se convierte en un símbolo silencioso de seguridad, no de espectáculo. Y eso cambia la manera en que se habita un espacio.

Pensado para quedarse
Consolidarse en el mercado peruano no es una ambición abstracta. Es una estrategia basada en producción local con enfoque artesanal, en control de acabados, en coherencia estética. En un ecosistema latinoamericano cada vez más competitivo, diferenciarse por identidad es más complejo que hacerlo por precio.
Leodany no habla de expansión como conquista, sino como consecuencia. Posicionarse en Latinoamérica implica sostener calidad, no diluirla. Construir una marca reconocible, aspiracional pero accesible, que represente seguridad y orgullo sin perder consistencia.
Más que vender zapatos, Nanita busca algo menos inmediato y más difícil: convertirse en referencia. Que cuando alguien piense en plataformas cómodas y con carácter, piense en la marca sin esfuerzo, no por publicidad, sino por convicción.
Escribe: Nataly Vásquez