LOKL: Construir proyectos alrededor de nuevas comunidades

POR NATALY

Hay una pregunta que atraviesa los proyectos de LOKL y que termina siendo más relevante que cualquier decisión arquitectónica: ¿qué tipo de vida queremos hacer posible? Detrás de propuestas como Indie Universe Life, Nido de...

Hay una pregunta que atraviesa los proyectos de LOKL y que termina siendo más relevante que cualquier decisión arquitectónica: ¿qué tipo de vida queremos hacer posible? Detrás de propuestas como Indie Universe Life, Nido de Agua y Aldea existe una misma convicción, la de construir proyectos inmobiliarios y de hospitality que no se agoten en su rentabilidad ni en su apariencia, sino que encuentren valor en la experiencia, la comunidad y el impacto que son capaces de generar. Para LOKL, el espacio es apenas el comienzo de una conversación mucho más amplia sobre cómo queremos vivir.

Cuando el espacio deja de ser el centro

LOKL parte de una idea que cambia la manera habitual de mirar el desarrollo inmobiliario: un proyecto puede tener más valor cuando entiende primero a las personas que lo habitarán. Por eso, Indie Universe Life, Nido de Agua y Aldea no responden a una única fórmula, aunque cada uno dialogue con una comunidad concreta. Las tribus urbanas y la industria creativa encuentran un lugar en Indie Universe Life; el viajero consciente, en Nido de Agua; y una nueva mirada sobre lo rural aparece en Aldea. Más que públicos, LOKL identifica comunidades con deseos y necesidades particulares y construye alrededor de ellas.

Esa lectura también modifica la relación entre arquitectura, diseño y experiencia. LOKL habla de Customer Centric Design, pero detrás del concepto hay algo bastante más sencillo: diseñar pensando en lo que una persona vive dentro de un espacio, no solamente en lo que ese espacio consigue proyectar. La arquitectura y el diseño trabajan juntos desde el inicio para construir experiencias, siguiendo un recorrido que considera los distintos momentos que forman parte de una estadía o de una forma de habitar. La estética, en ese sentido, deja de ser el punto de partida para convertirse en consecuencia de una idea más profunda.

El valor de lo que no se puede medir a primera vista

Esa manera de pensar también lleva a LOKL hacia una conversación menos habitual dentro del real estate: la de los intangibles. La propuesta busca potenciar cada metro cuadrado no solo desde su ubicación o sus características físicas, sino desde aquello que puede convertirlo en una experiencia con identidad propia. El objetivo no es únicamente crear proyectos que marquen una tendencia, sino desarrollar conceptos capaces de permanecer en la memoria de quienes los viven.

Ahí aparece una de las tensiones más interesantes de su visión. Impacto y crecimiento no tendrían por qué competir cuando la sostenibilidad forma parte del propio modelo de negocio. LOKL lo explica a través de Nido de Agua, donde conservar un bosque no se plantea solamente como una decisión ambiental. Esa conservación construye una experiencia vinculada al concepto de lujo consciente y, al mismo tiempo, forma parte del valor económico del proyecto. La ecuación cambia cuando preservar deja de entenderse como aquello que se sacrifica para hacer negocio y pasa a ser aquello que hace posible un negocio distinto.

La idea de que un proyecto debe “agregar, no extraer” resume buena parte de esa posición. No se trata únicamente de reducir el impacto de una intervención, sino de preguntarse qué puede devolver un proyecto al lugar, a su comunidad y a las personas que lo habitan. En esa diferencia hay una mirada empresarial, pero también una definición de criterio.

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Una forma distinta de medir el futuro

Quizá por eso LOKL no parece estar pensando únicamente en los proyectos que tiene hoy frente a sí. Su horizonte está puesto en las preguntas que todavía no tienen respuesta y en la capacidad de anticipar cómo cambiarán las ciudades, los espacios y las comunidades en las próximas décadas. Esa perspectiva modifica incluso la idea tradicional de crecimiento: crecer no significa necesariamente hacer más, sino entender mejor qué necesitará el mundo que viene.

La visión aparece también en una frase que atraviesa su manera de trabajar: construir juntos el futuro en el que queremos habitar. En ella caben la colaboración, la capacidad de proponer y una cierta disposición a revisar lo establecido. Los espacios cambian, las marcas evolucionan y los equipos se transforman, pero LOKL entiende que hay algo que debería permanecer: una mirada puesta más allá del presente.

Quizá esa sea la verdadera dimensión de sus proyectos. No pensar únicamente en dónde viviremos, viajaremos o nos encontraremos, sino en qué clase de experiencias queremos que esos lugares hagan posibles. Porque cuando el diseño comienza por la vida y no por la forma, el futuro deja de ser una fecha lejana y empieza a convertirse en una decisión que también ocurre en el presente.

Escribe: Nataly Vásquez

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