Entre bikinis diseñados para realzar cada silueta, pinceles que interpretan emociones y contenidos que conectan desde la autenticidad, Micaela Thorsen ha encontrado su lenguaje creativo. Fundadora de Ivy Swimwear, makeup artist y creadora de contenido, su universo estético está impulsado por una sola idea: hacer que las mujeres se sientan bien con quienes son, en su piel, su estilo y su historia. Su propuesta fluye entre el diseño consciente, la expresión personal y una elegancia sin artificios.

Una marca que abraza el cuerpo sin condiciones
En la concepción de Ivy Swimwear, no hay espacio para la imposición de formas perfectas ni estándares inalcanzables. “La marca tiene como objetivo que las mujeres nos sintamos cómodas con lo que sea que usemos, hasta en traje de baño”, señala Thorsen. Esa comodidad se traduce en piezas sin costuras, con diseños regulables que se adaptan a cada cuerpo sin forzarlo. Un gesto de empatía que se convierte en declaración de principios.
Pero más allá del ajuste perfecto, Ivy propone libertad. La posibilidad de hacer mix & match entre modelos, colores y tallas permite a cada clienta llevarse un conjunto único, fiel a su figura y estilo. Lo que Micaela plantea no es solo moda de baño, sino una experiencia personalizada de autoestima, donde el cuerpo no se juzga: se celebra.

El maquillaje como forma de escucha y expresión
Para Micaela, el maquillaje es una conversación silenciosa entre el rostro y lo que desea comunicar. Su aproximación como makeup artist no responde a una fórmula, sino a una sensibilidad: “Cada clienta es distinta e intento siempre conocerla un poco para poder reflejar a través del maquillaje lo que ella quiera expresar en cada ocasión”.
Esta visión nació en paralelo a sus estudios de moda, como una extensión creativa que no tardó en cobrar fuerza propia. Su estilo oscila entre lo neutro y lo lúdico, entre lo relajado y lo artístico. En sus manos, el maquillaje deja de ser solo una técnica: se transforma en un lenguaje íntimo y poderoso.

Un estilo de vida que inspira sin imposturas
A través del contenido que comparte, Micaela Thorsen no busca seguir fórmulas virales, sino construir una narrativa personal que combine estilo, autenticidad y propósito. “Me gusta mantenerlo siempre orgánico y muy real para así conectar con mi comunidad”, explica. Su tránsito desde la medicina hacia el diseño de modas fue una elección de coherencia interna, una apuesta por lo que verdaderamente la apasionaba.
Hoy, su estilo se define por la sencillez sofisticada: prendas neutras, siluetas limpias y accesorios que elevan el conjunto sin sobrecargarlo. Su mirada curada sobre la moda responde tanto al ojo entrenado como al deseo de comunicar desde lo genuino. Se encuentra resonancia en la autenticidad de sus publicaciones.

Un futuro que se expande sin perder el centro
A la hora de proyectar su universo creativo, Micaela lo tiene claro: quiere que Ivy Swimwear trascienda fronteras. La expansión internacional ya está en camino, y con ella, nuevas oportunidades para llevar su mensaje de empoderamiento femenino a más mujeres en el mundo. “Me tiene muy emocionada”, confiesa.
Mientras tanto, en el maquillaje, su brújula sigue siendo la evolución constante: aprender cada día, adaptarse sin perder estilo. Y como creadora de contenido, sueña con colaborar con marcas que admira, sin ceder en su esencia. Su legado, tal vez, sea ese: demostrar que el éxito no está en acumular, sino en construir con coherencia, sensibilidad y pasión.
Porque en la historia de Micaela Thorsen no hay artificios. Solo una convicción luminosa: la belleza real empieza cuando dejamos de imitar y comenzamos a reconocernos.
Escribe: Romina Polti