En diciembre de 2025, Audi decide no presentar un auto sino redefinir una conversación en el Perú: el nuevo Audi A5 —en sus versiones A5 Sedán y S5 Sedán— asume el lugar que durante tres décadas ocupó el Audi A4 y convierte esa transición en declaración de principios; lujo y deportividad ya no como atributos, sino como la arquitectura de una nueva etapa para la marca de los cuatro aros.

Treinta años no se celebran, se transforman
La reestructuración de nomenclaturas que la marca inició en 2024 no es un gesto administrativo. Es una señal. El nombre cambia porque la ambición también. El sedán que durante años sostuvo el liderazgo comercial de la casa alemana evoluciona y, al hacerlo, absorbe la memoria del A4 y la proyecta hacia un territorio más audaz.
En el mercado peruano —cada vez más sofisticado, cada vez más atento al detalle— el Audi A5 irrumpe como una síntesis: tradición alemana, diseño atlético, eficiencia técnica. No reemplaza a su antecesor; lo supera sin estridencias. Hay algo estratégico en ese movimiento: quien entiende su legado puede permitirse redefinirlo.
Diseño que no pide permiso
El nuevo Audi A5 Sedán trabaja la superficie como si fuera tensión contenida. La parrilla más ancha y plana, con estructura tridimensional tipo panal, no busca protagonismo; establece jerarquía. El llamado “soft nose” integra el capó con el frontal y limpia el gesto. Todo parece haber sido afinado, no añadido.
El perfil resuelve la eterna discusión entre elegancia y dinamismo. La línea acristalada compacta, la caída posterior de inspiración coupé y el portón que se abre junto con la luneta trasera introducen una solución inédita en el segmento. No es un capricho estético; es una declaración funcional que sitúa al modelo entre el sedán clásico y el sportback. El resultado es un equilibrio que no negocia carácter.

La luz como lenguaje
La iluminación digital de última generación no actúa como ornamento tecnológico. Las luces diurnas LED digitales y los OLED traseros de segunda generación convierten la zaga en una superficie activa, capaz de comunicarse. Cada panel, compuesto por decenas de segmentos, opera como una pantalla que transforma seguridad en diseño.
En un contexto donde la tecnología suele invisibilizarse tras la experiencia, el Audi A5 la expone con sofisticación. La llamada “luz de comunicación” introduce un nuevo estándar en interacción vehicular. No es espectáculo; es precisión aplicada a la carretera. Y en esa precisión hay una forma contemporánea de lujo.
Interior: la lógica del poder silencioso
La cabina responde a una premisa clara: todo gira en torno al conductor y a quien lo acompaña. El Audi MMI panoramic display, curvo y con tecnología OLED, integra el Audi virtual cockpit de 11,9 pulgadas y la pantalla táctil MMI touch de 14,5. La posibilidad de sumar un MMI passenger display amplía la experiencia digital sin invadirla.
La arquitectura electrónica moderna sostiene esa escena con discreción. Head-up display configurable, organización visual depurada, materiales que construyen atmósfera antes que ostentación. La sensación no es futurista; es inevitable. El lujo aquí no grita innovación. La incorpora.

Dos temperamentos, una misma dirección
El Audi A5 Sedán 2.0 TFSI de 150 CV responde a la lógica del día a día con eficiencia optimizada y transmisión de doble embrague. Es la versión que entiende que el verdadero poder está en la constancia.
El Audi S5 Sedán, en cambio, introduce el V6 3.0 TFSI de 367 CV, con turbocompresor de geometría variable y tecnología MHEV plus que permite conducción parcialmente eléctrica. La reducción de emisiones y la mejora en recuperación energética no diluyen su carácter; lo refinan. La transmisión S tronic revisada y el diferencial deportivo quattro con vectorización dinámica del par consolidan una dinámica lateral superior. Aquí la deportividad no es impulsiva. Es calculada.
La llegada del nuevo Audi A5 al Perú no es un lanzamiento más en la agenda automotriz. Es un movimiento estratégico que reconfigura la narrativa de la marca en un mercado que exige coherencia entre diseño, tecnología y desempeño. En esa coherencia reside su fuerza.
Al final, el A5 no intenta convencer. Se instala. Y cuando un sedán logra que el lujo y la deportividad dejen de ser promesas para convertirse en estructura, lo que comienza no es una temporada comercial. Es una etapa.
Escribe: Nataly Vásquez