Oscar Lorenzo Café inaugura una nueva escena social en La Encalada

POR NATALY

La noche cae distinto en La Encalada cuando un espacio nuevo decide encenderse. No es solo luz: es expectativa, es el murmullo previo al encuentro. Oscar Lorenzo Café abrió sus puertas en Surco con una...

La noche cae distinto en La Encalada cuando un espacio nuevo decide encenderse. No es solo luz: es expectativa, es el murmullo previo al encuentro. Oscar Lorenzo Café abrió sus puertas en Surco con una velada que entendió algo esencial del ritual social contemporáneo: salir no es escapar, es reunirse. Y reunirse, cuando el escenario acompaña, puede convertirse en una experiencia que se queda.

Desde el primer paso, el lugar se ofrecía como una pausa bien pensada. Música en vivo que no imponía, cócteles que invitaban a demorarse, conversaciones que fluían con naturalidad. La inauguración no buscó el exceso; apostó por el equilibrio entre energía y elegancia, ese punto exacto donde la noche empieza a sentirse propia.

Una atmósfera que convoca

Hay espacios que no necesitan explicación. Se habitan. Oscar Lorenzo Café se presentó como uno de esos lugares donde el diseño, la iluminación y el ritmo de la música construyen un clima de cercanía sofisticada. Los piqueos circulaban con discreción, los cócteles marcaban el pulso y el sonido en vivo tejía una banda sonora íntima para una noche de encuentros prolongados.

La escena reunía a amigos, prensa especializada y figuras del medio que parecían entender el código del lugar. Fiorella Rodríguez, Iván Micol, Fiorella Flores, Richard Dulanto, Karol de la Borda, Rodrigo Viaggo y el director de cine Sandro Ventura aportaron presencia y conversación, pero sin desplazar el verdadero protagonista: el acto de estar. De quedarse. De compartir sin prisa.

El café como excusa, el encuentro como centro

Más allá de lo gastronómico, la nueva sede en Surco propone una lectura clara del lifestyle urbano actual: los espacios valiosos son aquellos que permiten habitar el tiempo. Aquí, el café no es solo bebida; es pretexto. Un punto de partida para conversaciones largas, risas que se expanden y redes que se tejen de manera orgánica.

La inauguración confirmó algo que ya se intuía: Oscar Lorenzo Café entiende su rol como escenario social. Un lugar donde el diseño acompaña, la música envuelve y la atención cuida los detalles sin hacerse notar. En una ciudad que se mueve rápido, ofrecer un espacio para detenerse es, casi, un gesto radical.

La Encalada como nuevo ritual nocturno

Con esta apertura, La Encalada suma un punto de encuentro que dialoga con su entorno y eleva la experiencia social del distrito. No se trata solo de una nueva dirección, sino de una intención clara: convertirse en un lugar al que se vuelve porque la noche ahí se siente bien pensada.

Al final, cuando las conversaciones bajan el volumen y la música se vuelve recuerdo, queda la sensación de haber asistido a algo más que una inauguración. Fue el inicio de un hábito posible. Un espacio donde el estilo no se exhibe, se practica. Y donde cada noche promete volver a empezar, con la misma calma vibrante con la que fue inaugurado.

Escribe y fotos: Nasim Mubarak

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