Ozu: La coctelería de autor que interpreta el verano

POR NATALY

El verano no siempre llega con estruendo. A veces entra despacio, como una brisa que recorre la barra antes de tocar la mesa. En Ozu, la nueva temporada se anuncia así: con hielo bien trabajado,...

El verano no siempre llega con estruendo. A veces entra despacio, como una brisa que recorre la barra antes de tocar la mesa. En Ozu, la nueva temporada se anuncia así: con hielo bien trabajado, aromas que despiertan la memoria y una coctelería que entiende el calor como un estado de ánimo. Enero avanza y la carta se vuelve un mapa sensorial donde Perú y Asia conversan sin prisa.

No se trata solo de refrescar. Se trata de interpretar el verano.

Una barra que piensa en clave Nikkei

Ozu ha construido su identidad desde la fusión. En la cocina y, ahora con mayor intención, en la barra. La propuesta de coctelería de autor parte de un principio claro: combinar ingredientes reconocibles con giros inesperados, respetar el origen y, al mismo tiempo, jugar con él. Hay técnica, sí, pero también intuición.

La Palma de Buda abre la experiencia con notas limpias y vegetales. Gin Tanqueray Sevilla, cordial de eucalipto y mandarina, pino mugo y un cierre elegante de espumante Cinzano Prosecco. Refrescante sin ser obvia. Precisa. Pensada para tardes largas.

Luego aparece Empire Coffee, un cóctel que entiende el café como lenguaje contemporáneo. Vodka Absolut, cold brew, miel de maple y una espuma que equilibra dulzor y amargor. Es nocturno, pero ligero. Ideal para cuando el día se resiste a terminar.

Dragón Ryujin completa el trío con carácter. Black Whiskey, solución cítrica, jarabe de kion y pitahaya. Un trago que avanza por capas, donde el picante y la fruta dialogan sin imponerse. Aquí, la influencia asiática no es decorativa. Es estructura.

Clásicos que se sienten distintos

La carta también mira a lo conocido, pero lo hace con cuidado. El Tinto de Verano, por ejemplo, se reinterpreta con vino Malbec infusionado en jazmín, anís estrella y canela. Aromático, fresco, con una profundidad que sorprende. El Pisco Sarcay aparece acompañado de almíbar, Disaronno, piña, naranja y limón. Un equilibrio pensado para el clima limeño.

No faltan los referentes universales: Moscow Mule, Gin Tonic, Pisco Sour. Aquí cumplen su función con solvencia, sin necesidad de artificios. Porque un clásico bien ejecutado también es una declaración de estilo.

El verano empieza temprano

Para quienes prefieren iniciar el día con algo ligero, Ozu propone Morning Cocktails que dialogan con la luz. El Aperol Spritz mantiene su frescura habitual, mientras el Sinsonte Spritz incorpora naranja y prosecco para una versión más suave y aromática. Se suman el Disaronno Fizz y el Vermouth Tonic, pensados para almuerzos largos y conversaciones que no miran el reloj.

Sin alcohol, con intención

La propuesta de mocktails no se queda atrás. El Nikkei Punch, el Berries Ice Tea y El País de las Sonrisas apuestan por sabores definidos, frescos y bien construidos. Bebidas que no buscan imitar al alcohol, sino ofrecer una experiencia propia.

Ozu entiende que el verano no es solo una estación. Es una forma de estar. En su barra, cada cóctel parece diseñado para acompañar ese momento exacto en el que el calor baja, la conversación se alarga y el tiempo deja de apurar. La temporada recién empieza, y aquí, se sirve con calma.

Escribe: Nataly Vásquez

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