El empresario y creador de contenido Stephan Braedt y Alejandra Fernández celebraron su unión en Costa Rica. Desde las instalaciones del Hotel InterContinental Lima Miraflores, comparten en exclusiva con Signature los detalles de la boda más esperada del año.

Donde todo comenzó
Hay decisiones que no buscan impacto, sino significado. La boda de Stephan y Alejandra no fue diseñada para impresionar audiencias, sino para honrar memoria. Costa Rica no fue un destino escogido por tendencia, fue el punto exacto donde la historia adquirió dirección. Cuando Stephan recuerda su primer viaje a Los Sueños, no habla de turismo; habla de una sensación clara de pertenencia. “El primer sitio al que me llevó fue Los Sueños. Y me enamoré del lugar”, afirma. Volver allí para celebrar su unión fue cerrar un círculo con intención, no con espectáculo.
Celebrar con intención
Antes de esa ceremonia frente al océano, ya existía un matrimonio civil en Punta Hermosa que les permitió iniciar su vida juntos en Lima. Sin embargo, faltaba el acto simbólico, la reunión consciente de culturas y afectos. Fue la madre de Alejandra quien sugirió regresar al origen, y la propuesta resonó con naturalidad. Querían algo íntimo, auténtico y distinto a la estructura tradicional. Hubo tradiciones peruanas como la mesa levantada por amigos, y hubo esencia tica en cada gesto. No fue una producción excesiva; fue una celebración alineada con su historia compartida.
Amor a distancia
Su relación no comenzó en comodidad, sino en desafío. Al poco tiempo de conocerse iniciaron una dinámica de larga distancia entre España y Perú, luego entre Costa Rica y Perú. Fueron dos años marcados por aeropuertos, calendarios ajustados y conversaciones profundas. “Trajo muchos retos, pero eso te une muchísimo como pareja y te hace crecer juntos muy rápido”, explica Alejandra. La distancia no debilitó el vínculo; lo fortaleció. Les enseñó paciencia, comunicación y decisión consciente, elementos que hoy sostienen su estructura emocional.
Diferentes pero alineados
En personalidad y ritmo son distintos, pero en valores coinciden con precisión. Stephan es expansivo y social; Alejandra es metódica y reflexiva. Ella ejerce como abogada y trabaja de forma remota desde Lima; él lidera proyectos empresariales mientras consolida su presencia digital. Las diferencias no generan fricción, generan equilibrio. “Compartimos metas a largo plazo y valores muy claros”, señala Alejandra. Trabajo, respeto, gratitud y propósito no son conceptos abstractos para ellos; son principios operativos que guían cada decisión.
Autenticidad estratégica
Como empresario y creador de contenido, Stephan entiende que la marca personal es una herramienta poderosa. Las redes sociales, explica, aceleran oportunidades y posicionan proyectos con mayor velocidad. “La autenticidad y la estrategia van de la mano”, sostiene. No se trata de construir una versión idealizada, sino de sostener coherencia. “Muestro el sufrimiento, la felicidad, las malas pasadas, las buenas. Muestro todo.” Esa transparencia ha consolidado una comunidad que conecta desde la confianza. Alejandra lo resume con claridad: proyectar lo que realmente son ha sido la clave de esa conexión sostenida.
Matrimonio multiplica
El matrimonio no redujo la ambición de Stephan; la organizó. “Ahora somos un equipo. Dos cabezas piensan mejor que una”, afirma. Esa lógica de colaboración redefine su liderazgo y su enfoque empresarial. Pollizos, su restaurante, atraviesa el exigente primer año, una etapa donde la mayoría de negocios gastronómicos no logra sostenerse. Superar ese umbral representa disciplina y visión estratégica. El 2026 lo define como un año de consolidación consciente, donde el objetivo no es expandirse impulsivamente, sino fortalecer cimientos y disfrutar lo construido con madurez.


Construir antes mostrar
Entre Lima y Costa Rica reparten tiempo y raíces, manteniendo presencia en ambas familias. Japón será el destino de su luna de miel, un viaje esperado que simboliza pausa y celebración posterior al esfuerzo. Mientras tanto, remodelan su casa y ajustan agendas exigentes con un principio claro: enfoque antes que dispersión. “El que mucho abarca, poco aprieta”, reconocen con serenidad. No buscan éxito como exhibición inmediata, sino como estructura sostenible. En un entorno que premia el ruido, ellos eligen permanencia. Porque cuando el amor se convierte en proyecto, la elegancia no necesita demostrarse; se construye cada día.
Créditos de producción
Escribe: Nataly Vásquez
Entrevista: Alessandra Carrión
Locación: InterContinental Real Lima Miraflores
Fotos: Revista Signature