En el corazón de Cafeina Lima, la ciudad parecía contener la respiración. Entre luces cálidas y espacios que se abrían como lienzos, The Influs Lab celebraba su primer aniversario: 365 días de imaginación, alianzas y proyectos que han redefinido la relación entre marcas y creadores en el Perú. La velada no era solo una fiesta, sino un manifiesto de la creatividad como gesto colectivo.





La construcción de una comunidad creativa
El evento reunió a creadores de contenido, agencias aliadas y marcas que han acompañado el crecimiento de la agencia. Entre conversaciones que fluían con naturalidad y silencios que parecían pensados, se percibía un pulso compartido: la energía de quienes trabajan con autenticidad, buscando conectar talento local con narrativas frescas y significativas. Aperol y Hendrick’s estuvieron presentes, no solo como marcas invitadas, sino como catalizadores de atmósferas y experiencias sensoriales, acompañando la narrativa de la noche.





Un año que apenas comienza
Desde su fundación, The Influs Lab ha sabido combinar estrategia con creatividad, explorando nuevas formas de colaboración y potenciando la visibilidad de los creadores. Nadia Tarazona, fundadora, recordó que “han sido 365 días soñando y construyendo juntos”, destacando la confianza que ha hecho posible consolidar esta propuesta en el mercado. Más que un aniversario, la celebración fue un punto de inflexión: la confirmación de que un proyecto impulsado por ideas puede generar impacto y transformar la manera en que marcas y talento interactúan.
Al caer la noche, cuando las conversaciones se diluyeron y la luz de Caféina se volvió más íntima, quedó la sensación de que este primer año es apenas un prólogo. Cada gesto, cada proyecto y cada colaboración anticipan lo que vendrá: un ecosistema creativo que continúa expandiéndose, conectando historias y talento en un diálogo constante con la ciudad.
Escribe: Nataly Vásquez