Veinte años después de su debut, Victorinox Maverick regresa con una pregunta que parece sencilla, pero resulta cada vez más pertinente: qué hacemos con el tiempo que tenemos. La respuesta de la marca suiza llega en una caja renovada de 39 mm, con nuevas proporciones, materiales y posibilidades de personalización, pero conserva aquello que hizo reconocible al modelo desde el inicio: una relación directa entre precisión, resistencia y vida cotidiana.

El tiempo cambia de escala
Durante años, el reloj fue uno de los objetos que mejor representó nuestra relación con el tiempo. Primero como instrumento, luego como accesorio y, más recientemente, como una elección personal frente a la velocidad de lo digital. En ese contexto, el regreso de Maverick no necesita apoyarse únicamente en la nostalgia. Su apuesta está en tomar un modelo conocido y llevarlo hacia una generación que entiende el tiempo como un recurso que merece ser elegido con cuidado.
De ahí parte Spend Your Time Wisely, la filosofía que acompaña a la categoría de relojes de Victorinox. Más que una frase asociada a una colección, funciona como una manera de leer el objeto: un reloj no solo registra las horas, también acompaña aquello que decidimos hacer con ellas. Maverick vuelve bajo esa premisa, con un diseño más contenido y una dimensión que busca adaptarse con mayor facilidad al uso diario.






Una nueva proporción para el mismo carácter
La nueva caja de 39 mm modifica la presencia del Maverick sin romper con su identidad. Es una medida que permite moverse entre distintos códigos de vestimenta y situaciones sin exigir que el reloj sea el protagonista. La colección mantiene ese equilibrio entre utilidad y diseño que ha marcado al modelo desde sus primeros años, ahora con una lectura más contemporánea.
Su fabricación suiza pone el foco en una idea menos inmediata, pero importante para entender la pieza: la confiabilidad. Las versiones de cuarzo incorporan movimientos Ronda 715, mientras que las automáticas utilizan Sellita SW200. A ello se suman una resistencia al agua de hasta 200 metros, protección contra impactos y elementos luminiscentes que facilitan la lectura en distintas condiciones. Son recursos que no necesitan llamar la atención para cumplir su función.






La posibilidad de cambiar sin empezar de nuevo
Quizá una de las decisiones más interesantes de esta nueva etapa esté en algo tan cotidiano como la correa. Maverick incorpora un sistema intercambiable que permite cambiarla sin herramientas y pasar del cuero al caucho, del acero inoxidable al paracord o incluso a la madera. La idea introduce una pequeña dosis de libertad en un objeto tradicionalmente pensado como permanente.
La colección reúne 14 referencias, diez de cuarzo y cuatro automáticas, con diferentes combinaciones de colores, acabados y materiales. Más que ampliar opciones por sí mismas, esta variedad reconoce que un mismo reloj puede acompañar distintos momentos de una vida y que la permanencia de un objeto no necesariamente depende de que permanezca idéntico.



Lo que permanece cuando todo cambia
En el caso de Victorinox, la continuidad tiene un peso particular. La relojería forma parte de un universo construido alrededor de la precisión y la resistencia, y cada pieza se desarrolla, fabrica, ensambla y prueba en Suiza, dentro del propio Centro de Competencias de la marca. El Maverick suizo recoge esa tradición sin intentar convertirla en una pieza de museo.
Su garantía de cinco años también habla de una relación con el producto pensada más allá del momento de compra. En una época en la que buena parte de los objetos se reemplazan antes de que terminen de acompañarnos, la durabilidad adquiere otra lectura. Quizá por eso el regreso de Maverick resulta menos relacionado con volver al pasado que con recuperar una idea que sigue teniendo sentido: elegir bien aquello que queremos llevar con nosotros durante los próximos años.
La nueva colección ya está disponible en las tiendas Victorinox de Lima y Arequipa, distribuidores autorizados a nivel nacional y en la tienda online oficial. Pero su regreso propone algo que trasciende la renovación de una referencia. En un mundo que mide el tiempo con una precisión cada vez mayor, Maverick recuerda que todavía queda una parte que no puede medirse con un mecanismo: decidir qué merece nuestra atención.
Escribe: Nataly Vásquez



