Juan Diego Romero, fundador de Romer Bar Cocktail Company, llegó a la primera edición de Quito Cocktail Week con una participación que fue mucho más allá de preparar cócteles. Entre conferencias, competencias y una barra compartida con referentes de distintos países, el bartender peruano representó una manera de entender la coctelería peruana en la que la técnica, la identidad y la formación profesional ocupan el mismo lugar dentro de una industria que cada vez dialoga con mayor fuerza a nivel regional.

Una presencia que trasciende la invitación
Los encuentros más importantes de la industria no solo sirven para intercambiar recetas o descubrir nuevas tendencias. También funcionan como espacios donde cada profesional proyecta una forma de trabajar y de entender el oficio. En ese escenario, la participación de Juan Diego encontró distintos frentes desde los cuales aportar a la conversación.
Su presencia como jurado de Andes Shakers lo acercó a una nueva generación de bartenders ecuatorianos que hoy busca construir su propio camino. Más que evaluar una competencia, la experiencia permitió compartir criterios, intercambiar perspectivas y reconocer el crecimiento que vive la escena latinoamericana desde la colaboración entre países.
La identidad también se construye
Durante su conferencia sobre marca personal para bartenders, Juan Diego puso el foco en un tema que empieza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro del sector. La técnica continúa siendo indispensable, pero ya no basta por sí sola para construir una trayectoria con proyección internacional.
La autenticidad, la formación constante y la capacidad de desarrollar una identidad profesional aparecen hoy como herramientas que permiten diferenciarse en una industria cada vez más competitiva. Esa mirada resume también el trabajo que impulsa desde Romer Bar Cocktail Company, donde el aprendizaje y la evolución forman parte del mismo proceso creativo.


Perú servido en una copa
El cierre de su participación ocurrió durante un guest shift en Black Rabbit Cumbayá, uno de los bares más reconocidos de Quito. Allí presentó una carta de autor elaborada con destilados peruanos e insumos nacionales que permitió acercar la diversidad del Perú a colegas y asistentes internacionales desde una experiencia compartida alrededor de la barra.
Más que presentar sabores, la propuesta buscó demostrar que la coctelería peruana posee una identidad propia capaz de dialogar con cualquier escenario internacional. Cada preparación funcionó como una extensión de un territorio que encuentra en sus ingredientes una manera de contar quién es.
Una industria que avanza en conjunto
La primera edición de Quito Cocktail Week reunió a profesionales de Perú, Argentina, Colombia, México, Estados Unidos y Ecuador, confirmando que América Latina atraviesa un momento de intercambio constante, donde las fronteras pesan cada vez menos frente al deseo de construir una industria más sólida y conectada.


Dentro de ese contexto, la participación de Juan Diego refleja una visión que trasciende las competencias o las invitaciones internacionales. Su trabajo apunta a fortalecer la formación de nuevos profesionales, impulsar la colaboración entre países y seguir posicionando al Perú como uno de los referentes de la coctelería latinoamericana. Cada viaje suma una experiencia, pero también abre una conversación que continúa creciendo mucho después de que se sirve el último cóctel.
Escribe: Nataly Vásquez