En el trabajo de Fátima Murga, el diseño de interiores no empieza con una pieza ni termina cuando el espacio está terminado. Su punto de partida está en entender a quien lo habita y traducir esa información en decisiones que tengan sentido. Desde Luma Home, Fátima ha construido una mirada que conecta arquitectura, mobiliario y decoración bajo una misma idea: que un espacio puede tener una estética definida sin dejar de sentirse profundamente personal. Ahora, con la expansión desde Piura hacia Lima, esa visión entra en una nueva etapa.

Antes de elegir, hay que entender
Para Fátima, diseñar no consiste en reunir objetos atractivos hasta conseguir una imagen coherente. El verdadero trabajo ocurre antes, cuando comienza a conocer a la persona que estará detrás del proyecto. Sus rutinas, sus gustos, la manera en que utiliza cada ambiente y aquello que quiere sentir dentro de su propia casa se convierten en información tan importante como un plano, una textura o una pieza de mobiliario.
Esa aproximación cambia la relación con la estética. En lugar de partir de una tendencia para después adaptarla a un cliente, Fátima busca que las decisiones respondan a una identidad concreta. Incluso los detalles que el cliente no logra explicar con claridad pueden revelar una dirección. El diseño aparece entonces como una forma de traducir aquello que todavía no tiene palabras y convertirlo en espacios personalizados, funcionales y reconocibles.
La idea también plantea una distancia frente a los interiores demasiado calculados. Para Fátima, una casa no debería parecer diseñada para demostrar que fue diseñada. Su valor está en que, una vez habitada, conserve algo de la persona que la eligió. Esa es la diferencia entre seguir una estética y construir una identidad.
Una mirada que no termina en la arquitectura
La relación entre MFMG Arquitectura y Luma Home nació precisamente de esa necesidad. En sus proyectos de arquitectura e interiorismo, Fátima encontraba con frecuencia un punto pendiente: conseguir piezas capaces de completar el concepto sin quitarle personalidad. La respuesta no llegó únicamente desde el mercado local, sino también desde una práctica que ha acompañado su trayectoria, viajar y observar otras formas de entender el espacio.
Cada viaje amplió su archivo de referencias, desde materiales y formas hasta maneras distintas de vivir en una casa. Luma Home surge de ese recorrido y de la intención de acercar a Perú mobiliario, iluminación y objetos que puedan aportar una lectura menos predecible a los interiores. No se trata únicamente de incorporar piezas diferentes, sino de encontrar aquellas que puedan dialogar con un proyecto sin convertirlo en un catálogo.
Ahí aparece una de las claves de la propuesta de Fátima: arquitectura y curaduría pueden trabajar como una sola conversación. MFMG permite pensar el espacio desde su estructura y concepto, mientras Luma Home aporta los elementos que terminan de construir su carácter. La suma permite trabajar desde una visión integral, pero sin perder de vista que cada objeto debe tener una razón para estar ahí.



El hogar después de la tendencia
La evolución del diseño de interiores también está modificando lo que se espera de una casa. Fátima percibe un interés creciente por espacios menos rígidos, donde la personalidad tenga más peso que la perfección. El color, las texturas, las formas orgánicas y las piezas protagonistas comienzan a convivir con una necesidad que permanece intacta: que todo funcione de acuerdo con la vida cotidiana.
Ese cambio resulta especialmente interesante porque no propone abandonar la estética, sino darle un propósito distinto. Un ambiente puede ser sofisticado sin sentirse distante y puede incorporar piezas singulares sin perder funcionalidad. La clave está en entender que diseño y bienestar cotidiano no son conceptos separados cuando el espacio responde realmente a quienes lo utilizan.
Fátima también anticipa una convivencia más abierta entre materiales, objetos y referencias. Frente a los interiores excesivamente neutros o producidos en serie, aparece una búsqueda de ambientes con mayor identidad, capaces de incorporar distintas épocas, formas y lenguajes. En ese escenario, la vigencia de un proyecto ya no depende de qué tan bien reproduzca una tendencia, sino de qué tan bien representa a quien lo habita.
Piura fue el comienzo, Lima abre otra puerta
La historia reciente de Luma Home tiene un punto concreto en Piura, donde abrió su primera sede y comenzó a desarrollar una propuesta que reúne mobiliario, luminarias y decoración. La ciudad ocupa un lugar especial dentro del crecimiento de la marca porque fue allí donde esta nueva etapa tomó forma y encontró una respuesta que ahora permite pensar en una expansión mayor.
La siguiente parada será Lima. La nueva sede, ubicada en la Residencial San Felipe, en Jesús María, representa para Fátima mucho más que una nueva dirección. Es la posibilidad de acercar Luma Home a otros clientes y llevar a un nuevo contexto una propuesta que comenzó a desarrollarse desde el norte del país. El crecimiento, en este caso, no significa abandonar el origen, sino ampliar el alcance de una mirada que todavía está construyéndose.
Desde MFMG Arquitectura, el recorrido continúa en paralelo con nuevos proyectos que mantendrán esa relación con Luma Home. Fátima imagina esta etapa como una oportunidad para seguir explorando una estética ecléctica y contemporánea, donde puedan convivir piezas con carácter, decisiones arquitectónicas y una mirada que no dependa de reproducir lo que ya existe.



En el fondo, la conversación que propone Fátima no trata solamente sobre cómo deberían verse los espacios. Habla de algo más difícil de conseguir: que una casa pueda evolucionar con quienes la viven sin perder aquello que la hace reconocible. Quizás por eso su manera de entender el diseño empieza mucho antes de escoger una mesa, una lámpara o un color. Empieza escuchando.
Luma Home entra ahora en una nueva etapa, pero la pregunta que sostiene su propuesta permanece intacta: cómo convertir un espacio en algo que no solo se vea bien, sino que tenga sentido para alguien. En un momento en que las tendencias pueden cambiar con demasiada rapidez, esa búsqueda de identidad puede ser, precisamente, la forma más interesante de permanecer.
Escribe: Nataly Vásquez