Cuando Katherine Luján decidió abrir Litto Studio, buscaba llevar a una práctica propia todo lo que había aprendido entre la creatividad, la arquitectura comercial y la ejecución de proyectos. Hoy trabaja en espacios residenciales, comerciales y departamentos piloto con una idea clara: antes de decidir cómo debe verse un lugar, hay que entender para quién está hecho y cómo quiere ser habitado.

Escuchar antes de diseñar
Katherine no empieza un proyecto desde una tendencia, sino desde la escucha. Conocer las rutinas, hábitos, preferencias y contradicciones de un cliente le permite construir una propuesta que realmente tenga relación con su forma de vivir. En los proyectos inmobiliarios, esa lógica cambia de escala: allí busca entender el ADN de cada inmobiliaria para traducirlo en espacios que comuniquen su identidad.
Una referencia de Pinterest tampoco es una instrucción. Es un punto de partida. Katherine recuerda el caso de una clienta de Jesús María que llegó con una imagen de una sala de gran altura, imposible de trasladar literalmente a su departamento. En lugar de copiarla, tomó aquello que realmente le atraía: los colores, las molduras, el espejo texturado y la estructura metálica dorada, adaptándolos a las dimensiones y condiciones reales del espacio.
Para Katherine, parte del trabajo del arquitecto de interiores consiste justamente en interpretar. Una propuesta puede verse bien en una imagen, pero no necesariamente funcionar en la vida cotidiana. Por eso su rol también implica explicar al cliente qué decisiones pueden favorecer la funcionalidad, el mantenimiento o la seguridad del proyecto.

La identidad está en los detalles
En Litto Studio, los materiales, muebles, iluminación, textiles y objetos se entienden como parte de un mismo lenguaje. La identidad no depende de una pieza protagonista, sino de la relación entre todas las decisiones. Las texturas también tienen un papel importante, porque permiten que el usuario establezca una conexión sensorial con el espacio.
Esa mirada explica por qué Katherine acompaña los proyectos desde la dirección creativa hasta la ejecución. Para ella, allí es donde una propuesta puede perder coherencia. Mantener una misma visión durante el proceso permite cuidar la distancia entre lo que se imaginó y lo que finalmente se construye.
La idea de sentirse propio también parte de una experiencia personal. Al adaptar su propia casa a sus necesidades, incorporando repisas, almacenamiento y objetos relacionados con su vida cotidiana, Katherine entendió con mayor claridad que un espacio no tiene que ser perfecto para una fotografía, sino reconocible para quien lo habita. Después de la pandemia, esa relación con el hogar se volvió todavía más importante y el diseño de interiores en Lima comenzó a ocupar un lugar cada vez más relevante.

Diseñar también es interpretar
En los proyectos inmobiliarios, Katherine encuentra un desafío diferente. Un departamento piloto debe permitir que alguien imagine su propia vida dentro de él, pero también representar los códigos de la marca que lo desarrolla. Por eso considera importante que el arquitecto comercial tenga mayor participación en las decisiones de las salas de ventas, trabajando junto a marketing y ventas.
Su experiencia también le ha demostrado que diseñar implica estar abierto a cambiar de opinión. En uno de sus proyectos, una propuesta para un baño incorporó un espejo de gran formato con iluminación LED y sistema touch, una solución distinta a la que solía plantear. Decidió probarla y el resultado terminó ampliando su propia mirada.
Esa apertura también aparece en su forma de trabajar. Katherine reconoce el valor de los arquitectos, ingenieros, proveedores y colaboradores que participan en cada proyecto, así como la importancia de contar con alternativas cuando algo no sale como estaba previsto. Los errores, lejos de ser ajenos al proceso, forman parte de aprender a tomar mejores decisiones.

Una mirada que busca crecer
El siguiente paso de Litto Studio apunta más allá de Perú. Katherine imagina una práctica con proyectos en otros mercados, especialmente España, además de México y Francia, y un equipo más grande que permita sostener ese crecimiento.
Su visión, sin embargo, no se aleja de la idea que dio origen al estudio. La relación entre forma y función sigue siendo una referencia, pero entendida desde una arquitectura que también responde a las personas. Un espacio puede funcionar perfectamente y, aun así, no sentirse propio.
Ahí está el centro de la mirada de Katherine: diseñar no consiste únicamente en decidir cómo se ve un lugar, sino en encontrar la manera de que sus decisiones tengan sentido para quien finalmente lo habita.
Escribe: Nataly Vásquez



