En el corazón de Bogotá, un restaurante logra capturar la esencia de la cocina francesa clásica. Entre quesos trufados, cortes magistrales y vinos de colección, El Francés se erige como un templo de sofisticación gastronómica.
Un viaje sensorial con acento francés
En una ciudad cada vez más abierta a la diversidad culinaria, El Francés se ha consolidado como un referente de la gastronomía francesa en Bogotá. Su propuesta combina técnicas clásicas con ingredientes de primera calidad, en un entorno que evoca los tradicionales bistrós parisinos. El resultado es una experiencia inmersiva donde la sofisticación se sirve plato a plato.

El inicio perfecto: Queso brie trufado
La velada abrió con un queso brie trufado al horno en hojaldre. La cremosidad del queso, la intensidad de la trufa y el dulzor de la miel se fundieron en armonía, mientras las almendras aportaban un contraste crujiente. Una antesala impecable que preparó al paladar para lo que vendría.

Clásicos ejecutados con precisión
El steak tartare cortado a mano fue una demostración de técnica. La carne fresca y jugosa se realzó con salsa holandesa, y la guarnición de papas chamiza otorgó un equilibrio textural. Pero el verdadero protagonista llegó con las mollejas de ternera rostizadas al jerez: doradas por fuera, sedosas en su interior, acompañadas de mantequilla trufada y un sutil toque de limón que equilibró su riqueza.

El plato fuerte: Pesca del día a la meunière
Como plato principal, la pesca del día a la meunière dejó huella. El filete, dorado en mantequilla avellanada, adquirió una profundidad de sabor acentuada por limón fresco y alcaparras, un homenaje a la tradición culinaria gala que El Francés interpreta con maestría.

El maridaje como arte
El viaje no estaría completo sin el vino. La elección del Château La Fleur 1938 se convirtió en un acierto inolvidable. Con notas de frutas maduras y tabaco, este tinto acompañó cada plato con elegancia, refrescando el paladar y elevando la experiencia gastronómica. La recomendación del sommelier resultó ser una brújula certera.

Servicio y ambiente: La discreción del lujo
En El Francés, la atención es un arte silencioso. Cada plato llegó en su punto justo de temperatura y presentación, manteniendo un ritmo que permitió disfrutar sin prisas. El ambiente, sofisticado pero acogedor, transporta directamente a los bistrós parisinos más auténticos.

La vigencia de la cocina francesa
El Francés demuestra que la cocina francesa no solo se mantiene vigente, sino que brilla cuando se ejecuta con precisión y sensibilidad. Su propuesta es un recordatorio de que la gastronomía es cultura, y que Bogotá alberga espacios capaces de transmitir el alma de París en cada bocado.
Recomendación final: déjese guiar por las sugerencias de maridaje del sommelier. Solo así la experiencia se completa en su máxima expresión.