Almorzar sin prisa puede parecer un gesto menor, pero en Amador se convierte en una declaración estética. El pasado sábado 5 de julio, en un evento exclusivo para prensa y líderes de opinión, el rooftop de San Isidro fue el escenario de la presentación oficial de “Amador de día”, la nueva carta firmada por Palmiro Ocampo, que reimagina el mediodía limeño como un ritual prolongado entre alta cocina, cocteles de autor y música en vivo. Una experiencia pensada para quedarse bien.

Una escena pensada para quedarse
Desde el primer momento, la experiencia dejó claro que aquí el almuerzo no es un trámite, sino un plan. El rooftop —con vista abierta a San Isidro y un diseño que abriga sin encerrar— propone una atmósfera relajada pero precisa, donde el ritmo se construye entre platos bien pensados, música curada y coctelería a la altura. Jueves, viernes y sábados desde las 12:30 p. m., el espacio se activa con una programación que alarga la sobremesa y transforma lo cotidiano en disfrute intencional.
Más allá de la cocina, Amador diseña una experiencia completa. Detalles arquitectónicos, atención silenciosa y una identidad visual cuidada convierten el lugar en un entorno donde cada elemento suma. No es un restaurante ni un bar: es una escena que se construye con estética y propósito.

Una carta con firma y carácter
Al frente de esta nueva etapa está el chef Palmiro Ocampo, quien ha creado una carta que combina técnica precisa con sensibilidad contemporánea. La propuesta incluye influencias locales e internacionales con un enfoque creativo que busca provocar sin forzar. Los platos, pensados para compartirse o disfrutarse en solitario, dialogan con una coctelería curada que no compite, sino complementa.
La armonía entre cocina y bebida es uno de los sellos de la casa. Cada preparación encuentra su equilibrio con tragos diseñados para distintos momentos del almuerzo, lo que permite que la experiencia evolucione sin perder coherencia. Es, en esencia, una carta que no solo alimenta, sino que construye una narrativa gustativa.


El rooftop como nueva escena limeña
Inspirado en espacios urbanos de Madrid y Nueva York, el rooftop de Amador ofrece una visión 360° que, lejos de ser un simple fondo, se integra al concepto. La energía del lugar —de día contenida, de noche desbordante— acompaña una propuesta que no teme a la dualidad: elegante sin rigidez, libre sin caer en lo casual.
Con Amador de día, el mediodía se transforma. Ya no se trata solo de comer bien, sino de entregarse a un ritmo diferente, sin urgencias, con estilo. Una escena donde el tiempo se dilata y el almuerzo encuentra un nuevo significado en la ciudad.
Escribe: Romina Polti