Mindlab: La comunidad que redefine el bienestar y emprendimiento femenino

POR NATALY

En Lima, Mindlab empieza a tomar forma alrededor de una idea que parece sencilla hasta que se mira con atención: una comunidad para mujeres donde bienestar, mentalidad y emprendimiento femenino puedan convivir sin tener que...

En Lima, Mindlab empieza a tomar forma alrededor de una idea que parece sencilla hasta que se mira con atención: una comunidad para mujeres donde bienestar, mentalidad y emprendimiento femenino puedan convivir sin tener que ocupar espacios separados. Creada por Usma Syed y Angela Kubota, la propuesta parte del movimiento para abrir algo más amplio, una red donde hacer Pilates, practicar yoga o jugar pádel pueda ser también el comienzo de una conversación, una conexión profesional o ese pequeño impulso que hacía falta para dejar de postergar una idea.

El punto de encuentro cambia la conversación

Mindlab nace de una necesidad concreta. Sus fundadoras entendieron que muchas mujeres no estaban buscando únicamente una actividad para sentirse mejor, sino un entorno donde pudieran seguir desarrollándose, conocer a otras personas y encontrar nuevas posibilidades. Desde esa mirada, el bienestar femenino deja de ser una experiencia aislada y empieza a relacionarse con la manera en que cada mujer construye su vida, sus proyectos y sus vínculos.

Por eso, la propuesta reúne experiencias de movimiento y bienestar con conversatorios, encuentros y espacios de networking vinculados con emprendimiento, crecimiento personal, creación de contenido y negocios. El ejercicio funciona como una puerta de entrada, pero la conversación continúa mucho después. Una clase puede llevar a conocer a alguien que tiene una perspectiva distinta, a descubrir un proyecto interesante o simplemente a sentirse acompañada en una etapa en la que todavía no existe una respuesta del todo clara.

Una comunidad que también se construye fuera del estudio

Esa conexión entre cuerpo, mente y propósito es uno de los rasgos que definen a Mindlab. Algunas mujeres llegan con una marca, un negocio o un proyecto en marcha; otras todavía están intentando entender por dónde empezar. En ambos casos, la comunidad busca reducir esa sensación de tener que resolverlo todo sola y convertir el intercambio con otras mujeres en parte del proceso.

La creación de contenido ocupa también un lugar particular dentro de esta filosofía. Para Mindlab, no se trata únicamente de aprender a desenvolverse en redes sociales, sino de perder el miedo a mostrarse y encontrar una manera propia de comunicar lo que se piensa y se hace. Algunas participantes que nunca habían creado contenido comenzaron a compartir experiencias, realizar reseñas y ocupar un espacio que antes observaban desde lejos. En ese gesto aparece una idea más interesante: crear contenido también puede ser una forma de confianza personal.

Cuando una conexión puede cambiar el siguiente paso

La comunidad ha buscado sumar voces de distintas industrias para ampliar esa conversación. Entre sus encuentros ha participado Guadalupe Farfán, actriz reconocida, en espacios vinculados con el empoderamiento femenino. Usma, además, lleva a Mindlab su propia experiencia como creadora de contenido y emprendedora, junto con el trabajo que desarrolla al frente de una marca de suplementos. Esa combinación permite que las conversaciones no queden encerradas en una sola definición de éxito.

Las propias fundadoras lo plantean desde un lugar más cercano: Mindlab quiere ser un portal para encontrarse con una misma, pero también con otras mujeres. La intención es que alguien pueda llegar sin conocer a nadie y salir con una nueva amistad, un contacto, una idea o incluso con la decisión de empezar aquello que llevaba tiempo pensando. En esa posibilidad está buena parte de la identidad de la comunidad, porque el networking femenino aquí no aparece como una obligación profesional, sino como una consecuencia natural de compartir un mismo espacio y una misma disposición a crecer.

Más allá del evento, una red

El siguiente paso para Mindlab apunta a ampliar esa lógica y convertirla en una plataforma de experiencias, conexiones y formación para mujeres. La expansión de actividades y colaboraciones no busca cambiar la esencia de la propuesta, sino llevarla a más espacios y permitir que la comunidad siga creciendo desde sus propios vínculos.

La apuesta resulta especialmente pertinente en un momento en que hablar de bienestar ya no significa únicamente hablar del cuerpo y en que emprender tampoco tiene por qué entenderse como un recorrido estrictamente profesional. Entre ambos territorios existe una zona más amplia donde aparecen la confianza, la identidad, las relaciones y las ganas de hacer algo propio. Mindlab ha elegido trabajar precisamente ahí.

Quizá por eso su idea más interesante no esté en ninguna actividad concreta, sino en lo que puede ocurrir después de ella. Una mujer puede llegar buscando una clase y terminar encontrando una conversación que necesitaba, una oportunidad que no estaba buscando o la confianza suficiente para dar un paso. En una ciudad donde muchas veces crecer significa hacerlo deprisa y por cuenta propia, Mindlab propone otra forma de avanzar: acompañadas, conectadas y con la posibilidad de que una mujer impulse a otra en el camino.

Escribe: Nataly Vásquez

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