En 2018, NIHM Design entró a un mercado peruano donde el mobiliario parecía moverse entre dos extremos: lo accesible y genérico, y el diseño de autor reservado para pocos. En ese punto medio había una generación que ya tenía referencias, criterio y una idea bastante clara de cómo quería habitar. Hoy, la marca la leen desde adentro Marcela Retamales, Head of Marketing & Growth de NIHM Design y NIHM Group, que llega después de cinco años en IKEA trabajando en operaciones de distintos países, y Paula Sánchez, Head of Product Development & Visual Merchandiser de NIHM Group. Desde entonces, NIHM Group ha crecido hasta reunir hogar, espacios de trabajo y proyectos contract bajo una misma convicción: el buen diseño puede tener estándares altos sin convertirse en una experiencia distante.

El espacio que faltaba
La conversación sobre NIHM empieza antes de hablar de una silla, un sofá o una colección. Empieza con una observación sobre el mercado. Cuando la marca fue fundada, existía una oferta accesible, pero muchas veces predecible, y otra ligada al diseño de autor que no estaba al alcance de todos. En medio quedaba un consumidor que viajaba, seguía tendencias internacionales, guardaba referencias y llegaba a las tiendas con una idea bastante precisa de lo que quería, aunque no siempre encontrara dónde materializarla.
Ese vacío terminó definiendo la dirección de NIHM. La marca se propuso acercar diseño contemporáneo, calidad e innovación a una audiencia más amplia, pero sin reducir la propuesta para hacerla accesible. La diferencia está en encontrar maneras más innovadoras de acercar ese estándar, sin convertir el diseño en una experiencia distante. La experiencia de Marcela en IKEA también formó parte de esa mirada. Como ella misma explica: “cuando ves que millones de personas pueden vivir en casas bien pensadas, ya no puedes volver a un mercado donde el diseño se reserva para unos pocos y aceptarlo como algo natural”.
También existe una mirada local detrás de una marca cuyo equipo fundador tiene origen español. Marcela entiende a NIHM como una marca peruana, desarrollada y pensada desde el Perú, pero reconoce que la experiencia europea aportó una forma distinta de entender el acceso al diseño. La clave estuvo en no trasladar modelos de manera literal, sino en interpretar qué funciona cuando las referencias internacionales se encuentran con la manera peruana de habitar.
Esa lectura se extiende también al canal profesional. Los más de 300 arquitectos y diseñadores de interiores con los que trabaja NIHM forman parte de una relación constante que permite conocer de cerca las necesidades de proyectos reales, desde una vivienda hasta espacios de mayor escala. El intercambio funciona en ambos sentidos: los profesionales encuentran una propuesta que responde a sus requerimientos y NIHM recibe una lectura directa de cómo está cambiando la manera de proyectar y habitar.
Una casa no es el único escenario
El crecimiento de NIHM Group tampoco siguió una lógica de expansión por acumulación. Primero estuvo NIHM Design, la tienda de muebles de diseño enfocada en el hogar. Después aparecieron las preguntas de los propios clientes: si se podía equipar una oficina, un restaurante o un hotel. De ahí nacieron NIHM Workplace, que equipa espacios de trabajo con mobiliario ergonómico pensado para jornadas largas, y NIHM Project, que provee mobiliario para restaurantes, cafeterías y hoteles, con piezas preparadas para contextos de alto tránsito.
Ambas unidades trabajan sobre proyectos de gran escala, donde el volumen y la resistencia al uso intensivo cambian por completo los criterios de selección. NIHM no diseña ni ejecuta las obras. Su trabajo consiste en proveer y equipar los espacios con mobiliario, acompañando las necesidades específicas de cada proyecto desde la selección de las piezas.
La estructura actual permite mirar el diseño como un recorrido más amplio. Una persona puede estar formando su casa, transformando su oficina o entrando a un restaurante cuyo mobiliario fue desarrollado y provisto por el mismo grupo. Son situaciones distintas, pero comparten una expectativa: que el espacio tenga sentido y que las decisiones que lo construyen respondan a una necesidad concreta.
Ese crecimiento plantea una pregunta más difícil: cómo mantener una identidad reconocible cuando las necesidades técnicas cambian tanto. Paula lo resume desde producto al hablar de coherencia. Una vivienda, un hotel y un puesto de trabajo requieren soluciones distintas, pero el criterio de diseño puede permanecer. Como explica: “La coherencia no está en repetir la misma pieza, sino en mantener el mismo criterio de diseño”. Para NIHM, la identidad no está en hacer lo mismo para todos, sino en sostener una forma de decidir.


El cliente también crea
El arquetipo de NIHM es El Creador, una elección que modifica la relación tradicional entre una marca de diseño y su cliente. Marcela insiste en que el protagonista no es NIHM, sino la persona que está construyendo su espacio. La marca aporta herramientas, conocimiento y opciones, pero no pretende decirle al otro cómo debe vivir.
Esa posición también explica el tono que han elegido. En un sector donde el lenguaje puede convertirse fácilmente en una barrera, NIHM busca hablar desde la seguridad sin caer en la superioridad. La idea de diseño al alcance no significa hacer una propuesta menos exigente, sino eliminar la distancia que suele asociarse con el mundo del diseño. Para Marcela, exclusividad y distancia no son necesariamente lo mismo.
La co-creación aparece entonces como una parte central de la relación. El cliente llega con referencias, hábitos, necesidades y una idea de sí mismo que quiere trasladar a su espacio. En el caso de los profesionales, esa conversación se vuelve todavía más específica: arquitectos y diseñadores trabajan con requerimientos técnicos, presupuestos, dimensiones y usos concretos. NIHM entra en ese proceso sin intentar ocupar el centro. La pieza importa, pero importa también lo que permite construir alrededor de ella.
La tendencia no tiene la última palabra
Desde producto, Paula trabaja con una premisa que parece sencilla, aunque exige bastante criterio: una pieza no debería entrar al catálogo únicamente porque está de moda. La pregunta es si seguirá teniendo sentido en el espacio de una persona con el paso del tiempo. “Cuando desarrollamos una pieza, no partimos de la pregunta ‘¿qué está de moda?’, sino de ‘¿esto seguirá teniendo sentido en el espacio de esta persona con el paso del tiempo?’”, explica.
El proceso combina referencias internacionales con una lectura concreta del mercado peruano. NIHM observa ferias, estudios y movimientos globales, pero también analiza cómo esas tendencias llegan a Lima y qué ocurre cuando se encuentran con espacios reales. No todo lo que funciona en otro lugar tiene necesariamente sentido aquí, y esa traducción es parte del trabajo de curaduría.
El catálogo pasa por filtros que van desde la vigencia y la variedad hasta la funcionalidad y la calidad de los materiales. Paula explica que “tenemos un filtro bastante estricto y una parte importante de mi trabajo es decir que no”. Una pieza puede ser atractiva y aun así quedar fuera si no resuelve una necesidad concreta. Al mismo tiempo, existe espacio para la intuición: NIHM también incorpora propuestas en las que cree antes de que se conviertan en una tendencia evidente.
Esa capacidad de curaduría también está relacionada con el tamaño de la operación. Marcela lo plantea como una ventaja frente a estructuras más grandes: “somos una operación mucho más chica, curamos mucho más, trabajamos uno a uno con arquitectos y podemos responder a un mercado específico con un nivel de detalle que a esa escala sería imposible. Esa es nuestra ventaja, no nuestra limitación.” La dimensión de NIHM, entonces, no se entiende como una desventaja, sino como una posibilidad de mirar con mayor precisión lo que ocurre en el mercado local.
La curaduría se sostiene, además, en una relación cercana con el canal profesional. Trabajar de manera constante con arquitectos y diseñadores permite identificar necesidades específicas y detectar oportunidades que no necesariamente aparecen en las tendencias globales. El resultado es un catálogo pensado para responder tanto a quien está buscando una pieza para su casa como a quien necesita equipar un proyecto completo.


Comprar sin tocar
La apuesta digital lleva esa filosofía a un terreno especialmente interesante para una categoría como la de los muebles de diseño, que durante años ha dependido de la experiencia física. NIHM parte de una pregunta concreta: si su misión es expandir el acceso al diseño, ¿por qué esa posibilidad tendría que limitarse a quienes pueden visitar un showroom?
La respuesta está tomando forma en su plataforma digital, donde la idea de comprar diseño online no se plantea como una versión reducida de la tienda, sino como una experiencia que debe compensar aquello que el usuario no puede comprobar físicamente. Dimensiones exactas, materiales, acabados, colores y fotografías desde distintos ángulos forman parte de una promesa más exigente: que lo que aparece en pantalla corresponda realmente con lo que llegará a casa.
Paula coloca el foco en un punto menos visible, pero decisivo. “La web no es una vitrina bonita: es el compromiso de que no va a haber sorpresas”, explica. Esa confianza no empieza en la web, sino mucho antes, en el control del producto, la fotografía y la información técnica. Si un material cambia entre lotes o un acabado se comporta de manera distinta según la luz, la información debe hacerlo explícito. NIHM tampoco utiliza imágenes generadas para embellecer un producto real. Lo que el cliente ve en pantalla es lo que llega a su casa.
La tecnología también forma parte de esta evolución. NIHM ya utiliza inteligencia artificial en diseño y retail para analizar referencias, ordenar información, desarrollar contenido y explorar variantes de producto. La herramienta permite acelerar procesos de investigación y ayudar a formular mejores preguntas, mientras que las decisiones sobre materiales, proporciones y comportamiento del producto siguen dependiendo del equipo.
El siguiente paso de NIHM Group está definido por una ambición concreta: convertirse en la marca con la que el Perú diseña, desde el hogar hasta los lugares de trabajo y los espacios comerciales y de hospitalidad. Ese crecimiento no se plantea únicamente en términos de volumen, sino desde una propuesta que busca ampliar el acceso al diseño sin renunciar al criterio que la sostiene.
NIHM comenzó identificando un espacio entre dos extremos del mercado y construyó desde ahí una propuesta que hoy conecta al consumidor final con una red profesional de más de 300 arquitectos y diseñadores de interiores. Su catálogo de muebles de diseño —sillas, sofás, mesas de comedor, butacas, alfombras y muebles de terraza— está disponible online y en el showroom de NIHM Design en Miraflores.
Escribe: Nataly Vásquez



