NIHM: El diseño contemporáneo como una forma de habitar

POR NATALY

En 2018, NIHM Design entró a un mercado peruano donde el mobiliario parecía moverse entre dos extremos: lo accesible y genérico, y el diseño de autor reservado para pocos. Marcela Retamales y Paula Sánchez entendieron...

En 2018, NIHM Design entró a un mercado peruano donde el mobiliario parecía moverse entre dos extremos: lo accesible y genérico, y el diseño de autor reservado para pocos. Marcela Retamales y Paula Sánchez entendieron que entre ambos existía un espacio para una generación que ya tenía referencias, criterio y una idea bastante clara de cómo quería habitar. Desde entonces, NIHM Group ha crecido hasta reunir hogar, espacios de trabajo y proyectos contract bajo una misma convicción: el buen diseño puede tener estándares altos sin convertirse en una experiencia distante.

El espacio que faltaba

La conversación sobre NIHM empieza antes de hablar de una silla, un sofá o una colección. Empieza con una observación sobre el mercado. Cuando la marca fue fundada, existía una oferta accesible, pero muchas veces predecible, y otra ligada al diseño de autor que no estaba al alcance de todos. En medio quedaba un consumidor que viajaba, seguía tendencias internacionales, guardaba referencias y llegaba a las tiendas con una idea bastante precisa de lo que quería, aunque no siempre encontrara dónde materializarla.

Ese vacío terminó definiendo la dirección de NIHM. La marca se propuso acercar diseño contemporáneo, calidad e innovación a una audiencia más amplia, pero sin reducir la propuesta para hacerla accesible. Esa diferencia es importante porque explica buena parte de su identidad: no se trata de bajar el estándar para llegar a más personas, sino de encontrar maneras más inteligentes de acercar ese estándar.

También existe una mirada local detrás de una marca cuyo equipo fundador tiene origen español. Marcela entiende a NIHM como una marca peruana, desarrollada y pensada desde el Perú, pero reconoce que la experiencia europea aportó una forma distinta de entender el acceso al diseño. La clave estuvo en no trasladar modelos de manera literal, sino en interpretar qué funciona cuando las referencias internacionales se encuentran con la manera peruana de habitar.

Una casa no es el único escenario

El crecimiento de NIHM Group tampoco siguió una lógica de expansión por acumulación. Primero estuvo NIHM Design, enfocada en el hogar. Después aparecieron las preguntas de los propios clientes: si ese mobiliario podía funcionar en una oficina, si podían resolver un restaurante o si era posible implementar un hotel. La escucha terminó dando forma a NIHM Workplace y NIHM Projects, dos unidades que ampliaron el territorio de la marca sin cambiar su criterio.

La estructura actual permite mirar el diseño como un recorrido más amplio. Una persona puede estar formando su casa, transformando su oficina o entrando a un restaurante cuyo mobiliario fue desarrollado por el mismo grupo. Son situaciones distintas, pero comparten una expectativa: que el espacio tenga sentido y que las decisiones que lo construyen no sean arbitrarias.

Ese crecimiento plantea, sin embargo, una pregunta más difícil: cómo mantener una identidad reconocible cuando las necesidades técnicas cambian tanto. Paula lo resume desde producto al hablar de coherencia. Una vivienda, un hotel y un puesto de trabajo requieren soluciones distintas, pero el criterio de diseño puede permanecer. Para NIHM, la identidad no está en repetir una pieza, sino en sostener una forma de decidir.

El cliente también es quien crea

El arquetipo de NIHM es El Creador, una elección que modifica la relación tradicional entre una marca de diseño y su cliente. Marcela insiste en que el protagonista no es NIHM, sino la persona que está construyendo su espacio. La marca aporta herramientas, conocimiento y opciones, pero no pretende decirle al otro cómo debe vivir.

Esa posición también explica el tono que han elegido. En un sector donde el lenguaje puede convertirse fácilmente en una barrera, NIHM busca hablar desde la seguridad sin caer en la superioridad. La idea de diseño al alcance no significa hacer una propuesta menos exigente, sino eliminar la distancia que suele asociarse con el mundo del diseño. Para Marcela, exclusividad y distancia no son necesariamente lo mismo.

Quizá por eso la marca insiste tanto en la co creación. El cliente llega con referencias, hábitos, necesidades y una idea de sí mismo que quiere trasladar a su espacio. NIHM entra en ese proceso sin intentar ocupar el centro. La pieza importa, pero importa también lo que permite construir alrededor de ella.

La tendencia no tiene la última palabra

Desde producto, Paula trabaja con una premisa que parece sencilla, aunque exige bastante criterio: una pieza no debería entrar al catálogo únicamente porque está de moda. La pregunta es si seguirá teniendo sentido en el espacio de una persona con el paso del tiempo. Esa mirada cambia la manera de entender una colección y obliga a pensar más allá de la novedad.

El proceso combina referencias internacionales con una lectura concreta del mercado peruano. NIHM observa ferias, estudios y movimientos globales, pero también analiza cómo esas tendencias llegan a Lima y qué ocurre cuando se encuentran con espacios reales. No todo lo que funciona en otro lugar tiene necesariamente sentido aquí, y esa traducción es parte del trabajo de curaduría.

Por eso el catálogo pasa por filtros que van desde la vigencia y la variedad hasta la funcionalidad y la calidad de los materiales. Una pieza puede ser atractiva y aun así quedar fuera si no resuelve una necesidad concreta. Al mismo tiempo, existe espacio para la intuición: NIHM también quiere incorporar propuestas en las que cree antes de que se conviertan en una tendencia evidente.

Comprar sin tocar

La apuesta digital lleva esa filosofía a un terreno especialmente interesante para una categoría que durante años ha dependido de la experiencia física. NIHM parte de una pregunta concreta: si su misión es expandir el acceso al diseño, ¿por qué esa posibilidad tendría que limitarse a quienes pueden visitar un showroom?

La respuesta está tomando forma en su plataforma digital, donde la idea de comprar diseño online no se plantea como una versión reducida de la tienda, sino como una experiencia que debe compensar aquello que el usuario no puede comprobar físicamente. Dimensiones exactas, materiales, acabados, colores y fotografías desde distintos ángulos forman parte de una promesa más exigente: que lo que aparece en pantalla corresponda realmente con lo que llegará a casa.

Paula coloca el foco en un punto menos visible, pero decisivo. Esa confianza no empieza en la web, sino mucho antes, en el control del producto, la fotografía y la información técnica. Si un material cambia entre lotes o un acabado se comporta de manera distinta según la luz, la información debe hacerlo explícito. El objetivo no es construir una imagen perfecta del producto, sino una representación honesta.

En ese sentido, la tecnología funciona como una extensión del criterio, no como sustituto. NIHM también está explorando el uso de inteligencia artificial en diseño y retail para analizar referencias, ordenar información, desarrollar contenido y explorar variantes de producto. Pero existe un límite claro: la herramienta puede acelerar el proceso de investigación y ayudar a formular mejores preguntas, mientras que la decisión sobre materiales, proporciones y comportamiento del producto sigue dependiendo del equipo.

La siguiente etapa de NIHM parece menos relacionada con crecer por crecer que con ocupar un lugar más amplio en la manera en que el Perú piensa sus espacios. Marcela lo plantea desde una ambición concreta: convertirse en la marca con la que el país diseña, desde el hogar hasta los lugares de trabajo y los proyectos que forman parte de la experiencia pública.

Quizá ahí esté la parte más interesante de su recorrido. NIHM comenzó buscando un espacio entre dos extremos del mercado y terminó construyendo una conversación más grande sobre quién puede acceder al diseño, quién decide cómo se habita un lugar y qué significa hacerlo con criterio. En una industria acostumbrada a mostrar objetos terminados, la marca parece más interesada en lo que ocurre después: en las decisiones que esos objetos ayudan a tomar y en las historias que cada persona termina construyendo alrededor de ellos.

Escribe: Nataly Vásquez

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