Reformo Diseño Interior: Diseñar espacios con identidad propia

POR NATALY

Hace diez años, Silvia comenzó a darle forma a Reformo Diseño Interior mientras todavía trabajaba en un estudio local de arquitectura. Lo que empezó como un proyecto fue creciendo con el tiempo, tomando nuevas formas,...

Hace diez años, Silvia comenzó a darle forma a Reformo Diseño Interior mientras todavía trabajaba en un estudio local de arquitectura. Lo que empezó como un proyecto fue creciendo con el tiempo, tomando nuevas formas, sumando experiencias y abriendo espacio a nuevas miradas. En ese camino apareció July, quien se convirtió en su socia y en una compañera con la que compartir mucho más que una profesión: una misma manera de mirar los espacios y una pregunta que sigue acompañando cada proyecto: ¿qué hace que un espacio realmente pertenezca a quien lo habita?

Hoy, Reformo desarrolla proyectos residenciales y comerciales desde el norte del Perú. Y aunque han pasado diez años y el proyecto ha crecido, hay algo que permanece intacto: la importancia de conocer a las personas antes de comenzar a diseñar para ellas. Sus rutinas, sus gustos, sus necesidades, aquello que disfrutan y hasta esos pequeños detalles que hacen que una casa se sienta como hogar. Porque detrás de cada espacio que transforma Reformo hay una historia que merece ser escuchada. Y es ahí donde empieza cada proyecto: en entender cómo quiere vivirse un lugar antes de pensar en cómo se verá.

Primero está la persona

Para Silvia y July, diseñar comienza mucho antes de elegir un material, definir una paleta o pensar en la distribución. Su primer acercamiento ocurre frente al cliente, en el propio espacio que quiere transformar. Es ahí donde buscan entender sus rutinas, sus necesidades y también aquello que muchas veces no aparece en un primer discurso, pero que puede terminar siendo determinante para el proyecto. Conocer a alguien también implica prestar atención a esas pequeñas señales que permiten entender qué espera realmente de su casa.

La dinámica entre ambas forma parte de ese proceso. Mientras una conduce la conversación, la otra observa cómo está organizada la vivienda, qué objetos tienen un significado especial, qué funciona y qué genera incomodidad. Esa lectura compartida les permite construir una idea más precisa de la persona que tienen delante y, a partir de allí, convertirla en decisiones concretas de distribución, iluminación, mobiliario y materialidad.

El resultado no parte de una fórmula estética. Un proyecto puede ser impecable y seguir sintiéndose ajeno si no responde a la vida de quienes lo ocupan. Por eso, en Reformo los espacios pueden ser muy distintos entre sí y conservar, al mismo tiempo, una misma lógica: el diseño interior como una extensión de la identidad de quien lo habita.

Cuando la casa empieza a contar otra historia

La pandemia modificó la manera en que muchas personas entendían sus hogares y también marcó un momento decisivo para Reformo. El tiempo prolongado en casa hizo más visibles ciertas necesidades y abrió nuevas preguntas sobre la forma en que se distribuyen y utilizan los espacios. Para el estudio, aquella etapa significó ampliar sus servicios, incorporar proyectos virtuales y, desde 2021, convertirse en una dedicación de tiempo completo para Silvia.

Dos años después llegó otro cambio importante. Silvia volvió a encontrarse con July, a quien había conocido en su primer trabajo, y descubrieron que seguían compartiendo una manera similar de entender el diseño. En 2023 decidieron asociarse y Reformo pasó a ser un proyecto construido entre dos, con una visión que conserva su origen pero amplía su alcance.

Ese crecimiento también habla de una transformación más amplia en el diseño de interiores en el norte del Perú. El cliente actual llega con más referencias, conoce lo que ocurre en otras ciudades y tiene una expectativa más alta sobre aquello en lo que decide invertir. Ya no basta con que un espacio resulte atractivo. Existe una mayor conciencia sobre la planificación, la calidad de los materiales y el valor de contar con acompañamiento profesional durante todo el proceso.

El espacio también habla de una marca

Cuando el proyecto es comercial, la conversación cambia, aunque el punto de partida se mantiene. Reformo busca conocer la historia de la marca, sus valores, su público y aquello que la diferencia antes de trasladar cualquiera de esos elementos al espacio. La tienda, la oficina, el restaurante o el módulo de retail requieren respuestas distintas porque cada uno tiene una manera particular de funcionar.

La distribución y los recorridos adquieren entonces otro peso. Dónde se detiene una persona, qué encuentra primero, cómo se relaciona con el producto y qué impresión conserva después de salir son preguntas que forman parte del diseño tanto como la materialidad o la iluminación. En ese contexto, el interiorismo comercial deja de ser únicamente una cuestión visual y empieza a participar de la estrategia de una marca.

Para Silvia y July, esa relación entre identidad, funcionalidad y experiencia es especialmente importante. Un espacio puede reforzar lo que una empresa quiere comunicar, pero también puede revelar aquello que todavía no está suficientemente definido. Diseñar para una marca implica, en cierta medida, entenderla lo suficiente como para convertir su identidad en algo que pueda recorrerse y reconocerse.

Una mirada que nace desde el norte

El crecimiento de Reformo ocurre en un momento particular para las ciudades del norte del país. La arquitectura, la inversión y los nuevos estilos de vida están generando clientes más atentos a la calidad de los espacios y más dispuestos a buscar propuestas especializadas fuera de Lima. Para un estudio que nació y creció en esta región, ese cambio representa también una oportunidad para ampliar el mapa del diseño interior en Perú.

Silvia y July quieren consolidarse en el norte y mirar hacia ciudades como Piura y Trujillo, pero el crecimiento no parece plantearse únicamente en términos de volumen. Existe una intención más clara de preservar la cercanía que ha acompañado al estudio desde sus primeros años y mantener la personalización como parte central de su manera de trabajar.

En esa decisión hay algo especialmente interesante. Reformo no intenta borrar el lugar desde donde nació para mirar hacia otros mercados. Al contrario, encuentra en esa procedencia una parte de su propia identidad. La experiencia acumulada en la región, el conocimiento de sus clientes y la posibilidad de acompañar cada proyecto de cerca forman parte de una mirada que ahora busca proyectarse más allá de su territorio de origen.

Quizás por eso la idea que mejor resume a Reformo no está en una tendencia ni en un estilo particular, sino en la manera de acercarse a cada proyecto. Silvia y July empiezan por escuchar, observar y entender. Después llegan las decisiones, los materiales, la distribución y todo aquello que termina dando forma al espacio.

Porque cuando una casa responde verdaderamente a quienes la viven, algo cambia en la relación con ella. Deja de ser solo un lugar bien resuelto para convertirse en parte de una historia propia. Y quizá esa sea la pregunta que Reformo lleva diez años intentando responder, proyecto tras proyecto: no cómo debería verse un espacio, sino cómo debería sentirse cuando finalmente pertenece a alguien.

Escribe: Nataly Vásquez

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