Tiyapuy presenta ‘Amuñay’: El renacer de la tierra

POR NATALY

En los Andes, donde las montañas parecen susurrar historias de siglos y los ríos llevan memorias de cultivos milenarios, Amuñay surge como un acto de gratitud convertido en cine. Luis Llosa y su hijo Mateo...

En los Andes, donde las montañas parecen susurrar historias de siglos y los ríos llevan memorias de cultivos milenarios, Amuñay surge como un acto de gratitud convertido en cine. Luis Llosa y su hijo Mateo filman en Ayacucho un homenaje al Pago a la Tierra, la Pachamama y la resiliencia de quienes, generación tras generación, cultivan con respeto y fe. Cada plano revela más que un paisaje: registra el ritmo del trabajo campesino, la textura de la tierra y la luz que acaricia los campos desde el amanecer.

La tierra que inspira historias

Tiyapuy no es solo una marca: es un puente entre tradición e innovación. Desde 2020, inició con 50 agricultores y hoy acompaña a más de 1,200 familias en Huancavelica, Huánuco, Junín y Ayacucho. Sus papas nativas —cultivadas a más de 2,800 msnm, sin químicos y con agua de lluvia— son joyas andinas que materializan el agradecimiento hacia la tierra. Cada chip, cada papa pre frita congelada, se vuelve una narrativa sensorial: sabor, memoria y herencia. Aquí, el alimento no es mero consumo; es identidad, respeto y futuro.

El retorno de los hijos al campo

Amuñay documenta un fenómeno silencioso pero profundo: el regreso de hijos e hijas al campo, reconectando con su historia y reconstruyendo los cultivos ancestrales. El corto no vende un producto, sino una experiencia que celebra la armonía entre el hombre, la tierra y la cultura. Tiyapuy ha logrado que la sostenibilidad no sea solo un principio abstracto, sino una práctica viva: cada cosecha respeta los ciclos naturales, cada técnica ancestral preserva biodiversidad y cada agricultor es protagonista de su propia narrativa.

Herencia y esperanza

El avant premier del cortometraje fue más que una proyección: fue un ritual contemporáneo de gratitud, donde cineastas, agricultores y miembros de Tiyapuy compartieron la esencia de un proyecto que trasciende la producción alimentaria. Porque Amuñay, que en quechua significa “gracias”, no es solo el título de un cortometraje: es la manifestación de un espíritu colectivo que reconoce que la verdadera riqueza del Perú está en sus campos, en sus cultivos y en quienes los cuidan con amor y conocimiento.

Escribe: Nataly Vásquez

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