Desde Lima hasta Zúrich y Berlín, MBE Luxury & Events ha construido una propuesta que entiende el lujo desde un lugar menos evidente: la capacidad de conservar aquello que tiene valor cultural mientras encuentra nuevas formas de compartirlo. Fundada en 2023 por una familia que convirtió una etapa personal de dificultad en un nuevo comienzo, la compañía articula arte, tradición, gastronomía y hospitalidad en experiencias que buscan conectar con un público que todavía encuentra atractivo en el ballet, la ópera, el flamenco o el tango, pero que también espera que esa tradición pueda dialogar con el presente.

Una historia que empezó hacia adentro
Antes de convertirse en una empresa con presencia internacional, MBE Luxury & Events fue para su fundadora una forma de volver a empezar. La iniciativa nació en 2023, después de un periodo marcado por complicaciones de salud que, lejos de convertirse en el centro de su historia, terminaron modificando su manera de entender la vida, el trabajo y aquello que quería construir. En ese proceso, habla de la fuerza interior y de una fe que se reafirmó, pero también de una convicción que hoy atraviesa la empresa: los proyectos que perduran necesitan algo más que una buena idea para sostenerse.
La dimensión familiar llegó desde el comienzo. Su madre estuvo presente desde el primer evento y se convirtió también en una referencia artística para la fundadora, mientras que su esposo se incorporó al proyecto en 2025. Su hija completa ese núcleo que, más allá de los vínculos personales, terminó dando mayor sentido a una preocupación que atraviesa el discurso de MBE: preservar la tradición sin convertirla en una pieza detenida en el tiempo.
Esa idea explica buena parte de la dirección que ha tomado la compañía. Para MBE, conservar lo clásico no significa repetirlo sin cuestionarlo, sino reconocer que detrás de una expresión artística existe una historia y, con ella, una identidad. En un contexto donde muchas cosas parecen estar sujetas a una revisión constante, la fundadora plantea una pregunta menos cómoda: qué sucede cuando una cultura deja de reconocer aquello que la hizo particular.
El lujo que no necesita demostrarlo
La conversación sobre el lujo suele asociarse con exclusividad, exceso y acceso. MBE propone desplazarla hacia otro territorio. Su fundadora habla del llamado lujo silencioso, entendido no como una estética determinada, sino como una forma de comportarse que no depende de la validación externa. Desde esa perspectiva, la sofisticación de una experiencia no está necesariamente en cuánto muestra, sino en la manera en que consigue relacionarse con quien participa de ella.
Ese principio también define el entretenimiento que busca ofrecer la compañía. La propuesta privilegia experiencias tranquilas, cuidadas y vinculadas a expresiones artísticas clásicas, con una intención que va más allá de reunir a un público alrededor de un espectáculo. Ballet, ópera, flamenco y tango aparecen dentro de una programación que encuentra en la gastronomía otro punto de encuentro, en una combinación que la empresa considera parte de su identidad desde sus primeros pasos.
La apuesta resulta especialmente interesante porque no busca construir una personalidad distinta para cada mercado. MBE Luxury & Events adapta sus experiencias a las costumbres de cada lugar, pero intenta conservar aquello que considera esencial. En Zúrich, por ejemplo, la propuesta incorpora mesas largas, prosecco y una dinámica más cercana al cóctel, mientras que en Berlín el tea time adquiere un papel relevante por su vínculo con la tradición local. La adaptación funciona, entonces, como una herramienta para entrar en una cultura sin perder la propia.


Cuando una experiencia cambia de ciudad
Expandirse desde Lima hacia Europa obligó a la compañía a enfrentarse a una de las dificultades menos visibles de cualquier proyecto internacional: entender que una misma idea no puede trasladarse de manera idéntica a todos los territorios. Llegar a Zúrich y Berlín implicó observar los códigos de cada mercado, ajustar la manera de presentar las experiencias y encontrar un público que pudiera reconocer el valor de una propuesta construida alrededor de la tradición.
El resultado, según la empresa, se refleja en una ocupación promedio cercana al 90% y en un 40% de clientes recurrentes. Más que funcionar como cifras aisladas, esos datos permiten leer una parte de la estrategia: la búsqueda de una audiencia que no llegue únicamente por curiosidad, sino que encuentre suficiente afinidad con la propuesta como para regresar.
En esa expansión, el trabajo de dirección de arte adquiere una importancia particular. La identidad de MBE no se concentra en la decoración, sino que atraviesa el espectáculo, la creación, la producción, la promoción y el lugar donde sucede cada encuentro. La cofundadora y directora de arte entiende cada evento como un trabajo colectivo en el que las distintas áreas deben responder a una misma idea, porque el concepto creativo determina desde el espacio hasta los elementos de producción.
La experiencia del visitante también ocupa un lugar central. No basta con observar un espectáculo o asistir a una cena; la intención es construir una relación más inmersiva con aquello que se propone. De ahí que cada concepto requiera una interpretación estética propia, sin perder la línea que conecta a todas las experiencias de MBE.
La identidad como punto de partida
En marketing, la compañía trabaja con una premisa similar. Desde el diseño de su web hasta las piezas que circulan en redes sociales, la comunicación busca transmitir tres conceptos que aparecen de manera constante: lujo, cultura y tradición. Pero el verdadero desafío está en hacerlo sin convertirlos en una fórmula repetitiva.
Por eso, la estrategia internacional incorpora lo que dentro de MBE llaman una adaptación al territorio. La expresión cambia según el contexto, pero el concepto permanece. Esa diferencia resulta clave para una compañía que pretende crecer entre Europa y Latinoamérica sin terminar convertida en una marca distinta en cada ciudad.
La visión de MBE parece estar justamente en esa tensión: avanzar sin desprenderse de aquello que le dio origen. La expansión internacional no se plantea como una sustitución de identidad, sino como una oportunidad para comprobar hasta dónde puede viajar una idea cuando entiende que cada cultura tiene sus propios códigos.

Quizá allí se encuentre la parte más interesante de su propuesta. En una industria acostumbrada a perseguir lo nuevo, MBE Luxury & Events ha decidido mirar hacia lo que permanece y preguntarse cómo puede seguir teniendo lugar en el presente. La respuesta no está en reproducir el pasado de manera literal, sino en darle un contexto donde todavía pueda ser apreciado. Para una empresa que nació de un nuevo comienzo personal y terminó convirtiéndose en un proyecto familiar e internacional, conservar también puede ser una manera de avanzar.
Escribe: Nataly Vásquez
Locación: Franklin Restaurante



