Cheng Franco Arquitectos: Una firma construida desde la diferencia

POR NATALY

Antes de convertirse en un estudio, Cheng Franco Arquitectos fue una coincidencia que tomó tiempo en encontrar su forma. Jorge y Lorena se conocieron estudiando Arquitectura en la UPC, siguieron caminos distintos en Europa y...

Antes de convertirse en un estudio, Cheng Franco Arquitectos fue una coincidencia que tomó tiempo en encontrar su forma. Jorge y Lorena se conocieron estudiando Arquitectura en la UPC, siguieron caminos distintos en Europa y terminaron encontrándose nuevamente en Londres, donde trabajaron en oficinas como Michael Aukett Architects y Foster + Partners. Años después, esas experiencias terminarían confluyendo en un estudio cuya identidad no parte de una fórmula, sino de una idea más exigente: cuestionar cada proyecto hasta encontrar una respuesta que tenga sentido para quien lo habitará.

Dos recorridos, una misma mesa de trabajo

Jorge y Lorena compartieron buena parte de su formación universitaria, pero sus caminos profesionales comenzaron a diferenciarse cuando ambos viajaron a Europa para realizar sus respectivas maestrías. Jorge continuó su formación en Londres y Lorena en Holanda; posteriormente, ambos coincidieron nuevamente en Londres y desarrollaron sus carreras en estudios de arquitectura de alcance internacional.

Esa distancia entre sus experiencias terminó siendo parte de la sociedad que construirían después. No se trata únicamente de sumar conocimientos, sino de ponerlos en discusión. Ambos reconocen que no siempre piensan igual y que justamente esa diferencia los obliga a sustentar sus decisiones, revisar sus ideas y elevar el nivel de cada propuesta. En Cheng Franco Arquitectos, la conversación entre dos miradas distintas se convirtió en una herramienta de trabajo.

La arquitectura, desde esa perspectiva, tampoco empieza en una forma determinada. Jorge y Lorena entienden su profesión como un servicio y colocan al cliente en el centro de la responsabilidad del estudio. Cada proyecto debe responder a sus necesidades, pero también considerar el marco normativo, el entorno y las condiciones que pueden hacer que una propuesta trascienda lo meramente funcional.

La primera versión nunca es la definitiva

Una de las decisiones más importantes ocurre antes de que el proyecto tome una forma concreta. Los clientes suelen llegar con referencias, imágenes o ideas construidas desde su propia experiencia, pero eso no significa necesariamente que hayan explorado todo lo que un proyecto puede llegar a ofrecer. Allí comienza una parte esencial del trabajo de Jorge y Lorena: preguntar, escuchar y poner alternativas sobre la mesa.

Las primeras reuniones sirven para conocer las rutinas, necesidades y expectativas de quienes habitarán el espacio. Después aparecen distintas posibilidades que permiten al cliente descubrir otras maneras de interpretar aquello que inicialmente imaginaba. La propuesta puede simplificarse, enriquecerse o tomar una dirección que no había sido contemplada al principio.

Ese proceso explica por qué para el estudio la etapa inicial tiene un peso particular. Antes de entrar en la resolución técnica y proyectual, existe una fase de exploración en la que se define la ruta del proyecto. La arquitectura no aparece entonces como una respuesta inmediata, sino como el resultado de una conversación que va afinando qué necesita realmente ese espacio y qué puede llegar a ser.

Cuando lo que permanece importa más que la tendencia

La arquitectura trabaja con algo que las tendencias no pueden controlar del todo: el paso del tiempo. Los propietarios cambian, los usos de una edificación pueden transformarse y también lo hace el contexto económico y social. Frente a esas variables, Jorge y Lorena buscan que sus proyectos respondan con precisión a las condiciones actuales sin quedar completamente cerrados a lo que pueda suceder después.

La contemporaneidad, para ellos, exige mantenerse atentos a lo que ocurre fuera del estudio, investigar y conocer nuevas referencias, pero no convertirlas en recetas. En un escenario donde las imágenes y soluciones arquitectónicas circulan con una velocidad inédita, diferenciarse implica estudiar más, no copiar mejor.

Por eso, la búsqueda de una arquitectura contemporánea no está necesariamente vinculada a seguir una tendencia determinada. Tiene más que ver con desarrollar una posición propia y sostenerla con rigor técnico. La aspiración es que sean los proyectos de Cheng Franco Arquitectos los que construyan con el tiempo un lenguaje reconocible, en lugar de perseguir uno ya establecido.

Cada encargo abre una pregunta distinta

Después de haber trabajado en proyectos comerciales, residenciales, de usos mixtos, educativos e institucionales, Jorge y Lorena no parecen interesados en reducir su evolución a una tipología específica. Su manera de mirar el futuro parte de una premisa menos predecible: cada encargo, independientemente de su escala, puede plantear una pregunta nueva.

Esa postura también cambia la manera de entender los proyectos pequeños. Algunos encargos de menor escala les han permitido acceder posteriormente a proyectos de mayor envergadura, pero el valor de un proyecto no depende únicamente de sus dimensiones. Cada uno tiene sus propias condiciones técnicas, un cliente particular y un contexto que obliga a volver a pensar el problema desde cero.

En esa lógica, la arquitectura se aleja de la idea de una fórmula que pueda repetirse. Un terreno cambia, las necesidades cambian y las personas también. Lo que permanece es la exigencia de responder con el mismo rigor, incluso cuando el resultado todavía no se puede anticipar.

Quizá allí se encuentre la parte más interesante de la evolución de Jorge y Lorena: no saber exactamente cuál será el siguiente proyecto no representa una falta de dirección, sino una consecuencia natural de trabajar en una disciplina donde cada encargo vuelve a poner las preguntas sobre la mesa. Cheng Franco Arquitectos ha construido su identidad desde esa tensión, entre dos miradas que se cuestionan, clientes que llegan con una idea inicial y proyectos que obligan a encontrar una respuesta que todavía no existe.

Escribe: Nataly Vásquez

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