Más que un grupo de entrenamiento, es una comunidad que redefine el bienestar físico, mental y emocional a través del running. En esta entrevista exclusiva para Signature, su fundadora Fernanda Muñoz nos revelan cómo comenzaron, qué las mueve y cuál es el legado que esperan dejar en la cultura urbana de Lima.
Un club que nació del deseo de no correr solas
La historia de Lima Running Club comenzó con una necesidad simple: correr acompañadas. Lejos del espíritu competitivo o individualista que suele rodear al deporte, las fundadoras imaginaron un espacio seguro para entrenar sin juicios, sin presiones, sin etiquetas. Un lugar donde nadie fuera “muy nueva” o “muy lenta” para pertenecer.
Con el tiempo, el club se transformó en algo más profundo: una comunidad de mujeres que se cuidan, se escuchan y se sostienen. Hoy, ya no se trata solo de acumular kilómetros, sino de acompañarse en procesos personales, emocionales y físicos. “Somos una comunidad de bienestar”, afirman. Y esa, quizás, es la verdadera meta.

El running como ritual de autocuidado
En una Lima cada vez más vertiginosa, Lima Running Club propone algo radical: correr como acto de introspección, no de exigencia. Las sesiones se viven como rituales de pausa, respiración y conexión. El cuerpo se mueve, sí, pero también se aligera la mente. Se suelta el estrés, se recobra el ánimo, se fortalece el alma.
Más allá del entrenamiento físico, el club ha creado una cultura de autocuidado colectivo. Porque aquí, el bienestar no es una meta individual, sino una práctica compartida.
Estética, emoción y propósito: la sensibilidad del movimiento
En Lima Running Club, lo estético no es adorno: es una expresión tangible del cuidado y la intención. Desde la elección de los lugares para correr hasta la energía que se respira en cada encuentro, todo está pensado para que la experiencia toque el cuerpo… y también el corazón.
Su presencia en redes sociales proyecta ese mismo espíritu: visuales frescos, reales, inspiradores. Contenido que habla de fuerza, pero también de ternura. Que desmonta el estereotipo de lo deportivo rígido y lo reemplaza por una propuesta donde moverse también puede ser suave, humano, creativo.

Un legado que corre más allá del asfalto
Cuando se habla de Lima Running Club, no se habla solo de running. Se habla de una revolución silenciosa en la cultura del movimiento. Una que ha abierto espacio para nuevas narrativas: más inclusivas, más honestas, más empáticas.
Su legado, según ellas, será haber transformado el acto de correr en una herramienta de empoderamiento para las mujeres de Lima. Correr sin miedo, sin juicio, con libertad. Correr para sanar, para conectar, para existir con más fuerza y más ternura al mismo tiempo.
“Queremos que las niñas que vienen detrás crezcan sabiendo que tienen permiso de moverse”, concluyen. Y quizás, con eso, ya estén trazando una nueva pista para el futuro.
Redacta: Anghelo Basauri Escudero