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Julià: La revolución atemporal que respira vanguardia

En una era donde la moda suele ceder ante lo efímero, Julià se alza con una propuesta que entrelaza atemporalidad, autenticidad y propósito. Su creadora, Blanca Julia, revela cómo ha logrado construir un universo creativo que trasciende la ropa y conecta con mujeres que buscan mucho más que vestirse.

La mezcla perfecta entre lo clásico y lo contemporáneo
Mientras la moda global se consume al ritmo vertiginoso de las redes sociales, esta firma independiente se posiciona de manera diferente. La clave de su éxito radica en fusionar lo clásico con lo contemporáneo, logrando que cada pieza conserve un aire atemporal mientras respira vanguardia. Blanca lo explica con sencillez: “Me gusta mezclar lo clásico con lo actual. Me inspiro en cortes antiguos, pero los adapto al estilo y a los gustos de hoy”, comenta.

Sus colecciones no dependen de lo que dicta la temporada; cada prenda está pensada para acompañar a quien la vista durante años, elevando cualquier estilo con naturalidad y sofisticación. “Busco que cada pieza te haga sentir especial y eleve tu look sin depender de lo que está de moda ese mes”, agrega.

El ADN creativo que late en cada colección
El origen del proyecto es profundamente personal. Surgió como respuesta a un deseo íntimo: crear la ropa que Blanca buscaba y no encontraba en las tiendas. La moda formaba parte de su vida desde temprano, pero su fascinación iba más allá de los flashes, era el detrás de escena, la creación, la historia detrás de cada detalle lo que la seducía. “Desde muy chica estuve vinculada al mundo de la moda, pero desde el otro lado: como modelo. Siempre me gustó estar frente a cámara, pero lo que más me fascinaba era lo que pasaba detrás”, recuerda.

Cada nueva colección funciona como un espejo de su momento vital. La inspiración nace de telas que despiertan emociones, de la visión de un conjunto armónico y de la búsqueda constante por ofrecer diseños que representen a una mujer polifacética, segura de sí misma, dispuesta a expresar su estilo con personalidad. “Cada colección representa una etapa distinta de mi vida. Me inspiro mucho en imaginar cómo se vería una colección entera armada, cómo se combinarían las prendas entre sí”, explica. Hoy, esa esencia creativa se traduce en prendas que transmiten empoderamiento, decisión y una autenticidad difícil de imitar. “Las prendas representan a una mujer versátil, segura, que se anima a llevar su estilo con personalidad. Eso es lo que quiero transmitir con cada diseño”, enfatiza.

Una mirada al futuro: innovación con propósito
Lejos de quedarse en el impacto visual, la firma se reinventa con una mirada puesta en la conexión genuina. El relanzamiento incluye una apuesta por mostrar lo que sucede detrás de cada lanzamiento: el proceso creativo, las historias y las inspiraciones que dan vida a las prendas. “Quiero que quienes siguen la marca no solo vean las prendas, sino todo lo que hay detrás: el proceso, la inspiración, las historias”, señala Blanca.

Además, se ha sabido construir una comunidad vibrante a través de eventos temáticos que trascienden lo comercial. Clases de cerámica, cenas íntimas, noches de bowling o tenis fortalecen el vínculo con las clientas y convierten la experiencia en algo compartido. “Hacemos eventos temáticos: desde clases de cerámica, cenas temáticas, hasta noches de bowling o clases de tenis. Son espacios donde se construye comunidad y las clientas pueden conectar entre sí y sentirse parte real de Julià”, cuenta. Quienes eligen sus diseños ya no buscan solo una prenda, sino sentirse parte de un grupo que las representa y las conecta entre sí.

Moda consciente: exclusividad y responsabilidad
Desde sus inicios, el proyecto ha apostado por un modelo consciente, alejado de la producción masiva. Las ediciones son limitadas, con un promedio de 60 unidades por diseño entre colores y tallas, garantizando exclusividad y evitando el desperdicio. “Sacamos unas 60 unidades por prenda entre colores y tallas. Así evitamos el exceso, no generamos stock que después termina en la nada y ofrecemos algo realmente único”, detalla.

La relación con las costureras es otro pilar fundamental: ellas fijan sus precios según experiencia y dedicación, en un modelo de respeto y valorización del trabajo artesanal. Se priorizan materiales adquiridos a emprendimientos locales, reforzando el compromiso con la industria nacional y con un consumo responsable. Entre sus próximos desafíos, Blanca trabaja en ampliar el rango de tallas, reafirmando su objetivo de ser una propuesta inclusiva, capaz de reflejar a todas las mujeres que encuentran en estas prendas una forma de expresión personal. “Actualmente estamos trabajando para sumar más tallas, porque me importa que más mujeres puedan verse reflejadas en la marca”, afirma.

El universo de Julià no es solo moda; es una declaración de intenciones. Cada pieza, detalle y encuentro con su público habla de un grupo de mujeres que entienden la moda como un lenguaje íntimo y transformador. Un lenguaje que, lejos de diluirse en lo fugaz, promete perdurar en el tiempo.

Redacción: Romina Polti Pimentel